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Controversias doctrinales
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Una de las características de la andadura de la iglesia en los primeros siglos fue la aparición de doctrinas erráticas sobre diversos puntos teológicos, si bien los errores más importantes tenían que ver sobre Dios y Cristo, la salvación y la Iglesia. En la lucha para combatir el error y definir la verdad, emplearon la mayor parte de sus energías mentales y espirituales los grandes dirigentes eclesiásticos de aquellos tiempos.

LAS GRANDES CONTROVERSIAS DOCTRINALES DE LOS PRIMEROS SIGLOS
CONTROVERSIA PRINCIPALES DIRIGENTES HERÉTICOS PRINCIPALES DIRIGENTES ORTODOXOS CONCILIOS RELEVANTES CONCLUSIONES DEFINITIVAS
Controversia trinitaria Arrio (256-336)

Eusebio de Nicomedia(† 342)

Atanasio (c.293-373)

Osio (256-357)

Basilio el Grande(c.329-379)

Gregorio de Nisa (c.335-c.394)

Gregorio de Nacianzo (c.329-389)

Agustín de Hipona(354-430)

Nicea (325)

Constantinopla (381)

'Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado; de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre [y del Hijo], que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creemos en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.'
(Credo Niceno-Constantinopolitano)
Controversia cristológica Apolinar (310-390)

Nestorio (381-c.450)

Eutiques (c.378-c.454)

Cirilo de Alejandría(376-444)

Teodoreto de Ciro

(c.393-c.458)

León I (c.400-461)

Constantinopla (381)

Éfeso (431)

Éfeso (Latrocinio de Éfeso) (449)

Calcedonia (451)

'Siguiendo, pues, a los santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno sólo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que es perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, verdadero Dios y también verdadero hombre, de alma racional y cuerpo, consubstancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y consubstancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado; engendrado del Padre antes de todos los siglos en cuanto a la divinidad, y en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María virgen, madre de Dios, en cuanto a la humanidad; uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, que debe ser reconocido en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, en modo alguna borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando, más bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona (πρόσωπov) y en una sola subsistencia, no separado o dividido en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, el Unigénito, el Verbo, el Señor Jesucristo; como los profetas desde el principio han declarado concerniente a él, y el Señor Jesucristo mismo nos ha enseñado, y el Credo de los santos apóstoles nos lo ha alcanzado.'
(Credo Calcedoniano)

Controversia donatista Donato († 355)

'Donato, de quien surgió el donatismo en África en los reinados de Constantino y Constancio, mantuvo que las Escrituras fueron entregadas a los paganos por los ortodoxos durante la persecución, engañando a casi toda África y especialmente a Numidia con su persuasión. Muchos de sus libros, relacionados con su herejía, existen, incluyendo Sobre el Espíritu Santo, obra que es arriana en doctrina.'
(Jerónimo, De viris 93)

Ceciliano (c.311-340)

Agustín de Hipona

Arlés (314) La controversia nace al considerar que en la consagración de Ceciliano como obispo de Cartago ha intervenido Félix, con lo que la ordenación de Ceciliano es inválida. Donato organiza una iglesia compuesta solamente de 'santos', pues cualquier relación con los lapsed acarrea mancha. Si bien fueron condenados por vario sínodos y perseguidos-tolerados por varios emperadores, el movimiento donatista sucumbió, junto con toda la iglesia de África, a la invasión de los vándalos (429).

El bautismo hizo que la Iglesia Latina se definiera por la validez de las ceremoniasex opere operato, no ex opere operanti. Optato de Milevi puso los fundamentos de esta postura al distinguir en el bautismo tres elementos: fórmula bautismal correcta (trinitaria), fe del candidato y santidad del ministro. Los dos primeros son esenciales, no así el tercero.

Si se hace depender la validez del bautismo de la santidad del ministro, entonces el plan de salvación de Dios queda limitado a la voluntad del hombre.

En el donatismo, además, había un elemento antirromano y nacionalista que veía en la Iglesia católica una iglesia en connivencia con un imperio que era visto como expresión del poder diabólico. Para la Iglesia católica, el imperio, tras la conversión de Constantino era un instrumento de Dios; para los donatistas del diablo.

'Can. 8 cerca de los africanos que usan de su propia ley de rebautizar, plugo que si alguno pasare de la herejía a la Iglesia, se le pregunte el símbolo, y si vieren claramente que está bautizado en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo, impóngasele sólo la mano, a fin de que reciba el Espíritu Santo. Y si preguntado no diere razón de esta Trinidad, sea bautizado.'
(Concilio de Arlés)

Controversia pelagiana Pelagio (354-c. 430)

Celestio († c. 440)

Agustín de Hipona Éfeso (431)

Orange (529)

Semi-agustinianismo, la gracia sacramental, dada a todos, capacita para vencer la pecaminosidad interna.

'[I. Sobre el pecado original.] Canon l. Si alguno dice que por el pecado de prevaricación de Adán no "fue mudado" todo el hombre, es decir, según el cuerpo y el alma en peor, sino que cree que quedando ilesa la libertad del alma, sólo el cuerpo está sujeto a la corrupción, engañado por el error de Pelagio, se opone a la Escritura, que dice: El alma que pecare, ésa morirá [Ezequiel 18, 20], y: ¿No sabéis que si os entregáis a uno por esclavos para obedecerle, esclavos sois de aquel a quien os sujetáis? [Romanos 6, 16]. Y: Por quien uno es vencido, para esclavo suyo es destinado [2 Pedro 2:19].
Canon 2. Si alguno afirma que a Adán solo dañó su prevaricación, pero no también a su descendencia, o que sólo pasó a todo el género humano por un solo hombre la muerte que ciertamente es pena del pecado, pero no también el pecado, que es la muerte del alma, atribuirá a Dios injusticia, contradiciendo al Apóstol que dice: Por un solo hombre, el pecado entró en el mundo y por el pecado la muerte, y así a todos los hombres pasó la muerte por cuanto todos habían pecado [Romanos 5:12] 3.
[II. Sobre la gracia.] Canon 3. Si alguno dice que la gracia de Dios puede conferirse por invocación humana, y no que la misma gracia hace que sea invocado por nosotros, contradice al profeta Isaías o al Apóstol, que dice lo mismo: He sido encontrado por los que no me buscaban; manifiestamente aparecí a quienes por mí no preguntaban [Romanos 10:20; cf. Isaías 65:l].
Canon 4. Si alguno porfía que Dios espera nuestra voluntad para limpiarnos del pecado, y no confiesa que aun el querer ser limpios se hace en nosotros por infusión y operación sobre nosotros del Espíritu Santo, resiste al mismo Espíritu Santo que por Salomón dice: Es preparada la voluntad por el Señor [Proverbios 8:35: LXX], y al Apóstol que saludablemente predica: Dios es el que obra en nosotros el querer y el acabar, según su beneplácito [Filipenses 2:13].
Canon 5. Si alguno dice que está naturalmente en nosotros lo mismo el aumento que el inicio de la fe y hasta el afecto de credulidad por el que creemos en Aquel que justifica al impío y que llegamos a la regeneración del sagrado bautismo, no por don de la gracia -es decir, por inspiración del Espíritu Santo, que corrige nuestra voluntad de la infidelidad a la fe, de la impiedad a la piedad-, se muestra enemigo de los dogmas apostólicos, como quiera que el bienaventurado Pablo dice: Confiamos que quien empezó en vosotros la obra buena, la acabará hasta el día de Cristo Jesús [Filipenses 1:6]; y aquello: A vosotros se os ha concedido por Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que por Él padezcáis [Filipenses 1:29]; y: De gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, puesto que es don de Dios [Efesios 2:8]. Porque quienes dicen que la fe, por la que creemos en Dios es natural, definen en cierto modo que son fieles todos aquellos que son ajenos a la Iglesia de Dios.
Can 6. Si alguno dice que se nos confiere divinamente misericordia cuando sin la gracia de Dios creemos, queremos, deseamos, nos esforzamos, trabajamos, oramos, vigilamos, estudiamos, pedimos, buscamos, llamamos, y no confiesa que por la infusión e inspiración del Espíritu Santo se da en nosotros que creamos y queramos o que podamos hacer, como se debe, todas estas cosas; y condiciona la ayuda de la gracia a la humildad y obediencia humanas y no consiente en que es don de la gracia misma que seamos obedientes y humildes, resiste al Apóstol que dice: ¿Qué tienes que no lo hayas recibido? [1 Corintios 4:7]; y: Por la gracia de Dios soy lo que soy [1 Corintios 15:10].
Canon 7. Si alguno afirma que por la fuerza de la naturaleza se puede pensar, como conviene, o elegir algún bien que toca a la salud de la vida eterna, o consentir a la saludable es decir, evangélica predicación, sin la iluminación o inspiración del Espíritu Santo, que da a todos suavidad en el consentir y creer a la verdad, es engañado de espíritu herético, por no entender la voz de Dios que dice en el Evangelio: Sin mí nada podéis hacer [Juan 15:5]; y aquello del Apóstol: No que seamos capaces de pensar nada por nosotros como de nosotros, sino que nuestra suficiencia viene de Dios [2 Corintios 3:5] 3.
Canon 8. Si alguno porfía que pueden venir a la gracia del bautismo unos por misericordia, otros en cambio por el libre albedrío que consta estar viciado en todos los que han nacido de la prevaricación del primer hombre, se muestra ajeno a la recta fe. Porque ése no afirma que el libre albedrío de todos quedó debilitado por el pecado del primer hombre o, ciertamente, piensa que quedó herido de modo que algunos, no obstante, pueden sin la revelación de Dios conquistar por sí mismos el misterio de la eterna salvación. Cuán contrario sea ello, el Señor mismo lo prueba, al atestiguar que no algunos, sino ninguno puede venir a Él, Sino aquel a quien el Padre atrajere [Juan 6:44]; así como al bienaventurado Pedro le dice: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Joná, porque ni la carne ni la sangre te lo ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos [Mateo 16:17]; y el Apóstol: Nadie puede decir Señor a Jesús, sino en el Espíritu Santo [1 Corintios 12:3].'

(II Concilio de Orange)



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