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VATICANO
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Vaticano es el nombre que se aplica tanto al palacio del papa en Roma como a la administración papal y sus relaciones oficiales con los poderes temporales. Desde 1929 alude también al Estado de la Ciudad del Vaticano, la entidad político-religiosa gobernada por el papa.

Bandera del Vaticano
Bandera del Vaticano
Bosquejo histórico.
El término se deriva de la situación del palacio en la colina Vaticana (en la margen derecha del Tíber), que, incluso hasta el tiempo de Aureliano, no formó parte de la ciudad de Roma. Durante el periodo clásico era notoriamente insalubre (Tácito, Hist., ii. 93) e incluso su vino era estimado como venenoso. Sin embargo, Calígula comenzó la construcción de un circo allí y Nerón lo terminó. Aquí sucedió el martirio de muchos cristianos y aquí, según la tradición, Pedro mismo padeció la crucifixión; a esto se debe la elección del Vaticano como residencia de los papas. Las huellas más antiguas del palacio Vaticano, hasta donde son conocidas, se hallan en una episcopia construida por Símaco (498-514), con edificaciones añadidas hasta Nicolás III (1277-80), quien fue el fundador del Vaticano en su forma histórica. Ha sido residencia de los papas desde el pontificado de León IV (847-855), quien lo rodeó de fuertes muros; tras el exilio en Aviñón (1308-78), durante el cual el antiguo palacio de Letrán había sido quemado, el Vaticano se convirtió en el principal palacio papal. Papa tras papa añadieron edificios o sustituyeron los antiguos por nuevos, hasta que el resultado fue espléndido. A Nicolás V (1447-55) se debe la fundación de la famosa Biblioteca Vaticana; Sixto IV (1471-84) construyó la renombrada Capilla Sixtina, con los frescos de Miguel Ángel de los profetas y el juicio final; Julio II (1503-13) comenzó el célebre Museo Vaticano; León X (1513-21) contrató los servicios de Rafael y Pablo III (1534-49) y Julio III (1550-55) los de Miguel Ángel. El auténtico palacio de los papas fue construido por Sixto V (1585-90), aunque no fue terminado hasta el pontificado de Clemente VIII (1592-1605); entre otros papas notorios a los que partes importantes del actual Vaticano se deben estuvieron Urbano VIII (1623-44), Pío VI (1775-99) y Pío VII (1800-23). Sin embargo, la parte más antigua no está en el Vaticano mismo, sino en la antigua criptaa de San Pedro, donde hay porciones de la basílica construida por Constantino el Grande, así como el más antiguo monumento de todos, la tumba de Pedro, construida por Lino y Anacleto (67-68).

Estancias papales y otras oficiales.
El palacio del Vaticano es un conglomerado de edificios, donde el número de estancias es enorme y debe ser al menos de 1.000, aunque algunos estiman que sube hasta 12.500. Dentro del recinto del palacio hay 20 patios de los cuales los más importante son los Cortile di San Damaso, en la entrada principal del Vaticano, y el Cortile della Sentinella, una de las porciones medievales más impresionantes de todo el Vaticano. Además de unas 200 escalinatas menores hay ocho grandes, siendo la más notable la Scala Pia (que forma la principal entrada al palacio) y la Scala Regia comenzada por Urbano VIII (1623-44) y terminada en el pontificado de Alejandro VII (1655-67). Las estancias actuales del papa están en el lado este de la Cortile di San Damaso. Esta porción del palacio incluye la biblioteca, estudio, sala de recepción privada, dormirtorio y capilla del papa, la Sala dei Palafrenieri, la Sala Clementina (donde se estaciona un destacamento de la famosa guardia suiza), la Sala dei Bussolanti (uns especie de antesala para los que son admitidos a una audiencia papal), la Anticamera d'Onore y la Anticamera Segreta (en la que sólo consejeros privados y cardenales pueden entrar). En el oeste están los Apartamentos Borgia, que forman la residencia oficial del cardenal secretario de Estado y comprenden la Sala dei Pontifici, la Sala dei Misteri, la Camera della Vita dei Santi y la Camera delle Arti e Science (donde el cardenal secretario celebra sus audiencias). Esas salas, que fueron construidas por mandato de Alejandro VI (1492-1503) y adornadas con exquisitos frescos de Pinturicchio (especialmente la Anunciación, Resurrección y Disputación de Santa Catalina), tienen más allá el estudio del cardenal secretario (la Sala dello Credo, llamada así por los frescos de los 12 apóstoles, que sostienen cada uno un rollo teniendo su porción del Credo de los Apóstoles), y por encima de ellas están las cuatro salas de frescos principalmente de Rafael, mientras que a su derecha se encuentra la exquisita capilla de Nicolás V, que contiene las obras maestras de Fra Angelico, ejecutadas por él ente 1450 y 1455. A la izquierda de los Apartamentos Borgia están la Sala del Papagello, donde el papa es investido antes de pontificar en San Pedro y la Sala dei Paramenti, la habitación de los cardenales antes de las grandes funciones; aún más a la izquierda y separada de los Apartamentos Borgia por la Cortile del Papagello están la Sala Ducale y la Sala Regia, obteniéndose acceso de esta última a la famosa Capilla Sixtina, así como a la Capella Paolina, con dos bellos frescos de Miguel Ángel: la crucifixión de San Pedro y la conversión de San Pablo, sirviendo como parroquia para las personas que habitan en el Vaticano. Por la Sala Ducale y la Sala Regia el papa y los cardenales pasan a San Pedro, llevando una escalera tras la Capilla Sixtina desde el palacio a la iglesia, mientras que de la Sala Regia (llamada así porque el papa recibía allí a los embajadores de los príncipes extranjeros) se abre una galería conteniendo la Capilla Leonina, con ventanas que se abren a la derecha hacia San Pedro y a la izquierda a la plaza de la misma iglesia. Aquí el pontífice recién elegido dará su primera bendición papal no sólo a los fieles católicos, sino a todo el mundo; y en esta misma capilla (de ahí llamada también Capella della Beatificazione) se anuncian las beatificaciones y canonizaciones.

Bibliotecas y museos.
A la derecha del grupo de edificios así considerado y rodeando la Cortile Belvedere hasta la magnífica Sala Sixtina (la gran sala de la famosa Biblioteca Vaticana), están la galería de inscripciones por un lado y la Sala delle Nozze Aldobrandini (con una extraordinaria colección de frescos), la Sala de los Papiros (principalmente de Rávena, desde el siglo sexto al octavo), la sala de terracotas, el Museo Cristiano (con valiosos restos de las catacumbas), la Sala de Arístides, la Sala del Obelisco y la Sala de Buenaventura. La Sala Sixtina con la Sala de los Manuscritos en un extremo, opuesto a la entrada, es el lugar de la famosa colección de manuscritos y bajo el suelo, en la Biblioteca Leonina está la colección papal de libros. Esta mundialmente renombrada biblioteca debe su creación principalmente a Nicolás V (1447-55), mientras que Sixto V (1585-90) le dio lugar permanente, después de que Sixto IV (1471-84) hubiera incrementado más aún sus tesoros. En el curso de la historia la biblioteca, cuyos manuscritos se cuentan por varias decenas de miles, absorbió muchas otras colecciones, entre ellas la Biblioteca Palatina (presentada por Maximiliano de Baviera en 1621), la Biblioteca Ottoboniana (añadida en 1746 e incluyendo la colección que ha sido legada a la colección Ottoboni en 1690 por la reina Cristina de Suecia, quien devolvió a la Iglesia católica los tesoros tomados por su padre, Gustavo Adolfo), la biblioteca del cardenal Mai (dada por Pío IX en 1856) y la biblioteca Barberini (comprada por León XIII en 1902). Más allá de estas bibliotecas, que tienen habitaciones propias, está el Museo de Antigüedades Paganas (Museo Profano), fundado por Pío VI (1775-99) para equilibrar al Museo Cristiano, ya mencionado, que fue fundado por Benedicto XIV (1740-58). El ala opuesta entera, separada de las habitaciones citadas por el Giardino della Pigna (la pigna, o bronce procedente del atrio del antiguo San Pedro, que ocupa una posición en su extremo derecho), está dedicada al museo Chiaramonti, que consiste de una magnífica colección de esculturas coleccionada por Pío VII (1800-23), quien también dio al Vaticano no sólo la Galería de Inscripciones (Galleria Lapidaria) y la Braccio Nuovo, formando el límite izquierdo el Giardino della Pigna, que contiene otra rica colección de esculturas, sino también el Museo Egipcio, en el extremo derecho del mismo Giardino, sobre el cual está la valiosa colección del Museo Etrusco. En esta misma parte del Vaticano están localizadas, entre otras, la Galería de las Estatuas, el Gabinete de las Máscaras, la Sala de los Bustos y las Galerías de Tapices, Candelabros y Mapas.

Partes menores y jardines.
Se pueden mencionar los archivos de la imprenta vaticana, los talleres de mosaicos y tapices y el tesoro de la Capilla Sixtina, situada detrás de esa capilla y repleto de interesantes recuerdos personales de los pontífices, todavía valiosa, aunque Napoleón, uno de los muchos que intentó llevarse los tesoros más rico de los papas, robó todas sus gemas y oro. Los jardines del Vaticano son clásicos, aunque el efecto está mejorado por el brillante Casino de Pío IV (también llamado el Casino Borromeo), construido por Pirro Ligorio en 1560.

Exterior de San Pedro en Roma, por Viviano Lodazzi
Iglesia de San Pedro.
Dentro del recinto del Vaticano está la famosa iglesia de San Pedro (oficialmente conocida como la basílica di san Pietro in Vaticano), la iglesia más grande del mundo. La planta es la de una cruz latina y el estilo de arquitectura es pseudo-romano, quedando el efecto del interior desafortunadamente estropeado por fuertes contrastes de luz y sombras y siendo las verdaderas proporciones a veces desfiguradas; pero a pesar de sus defectos la iglesia es una de las más magníficas de la cristiandad. Se accede a través de la plaza de San Pedro, delimitada por columnas neoclásicas y con un famoso obelisco egipcio en el centro; todavía la mejor vista de la iglesia no se obtiene desde allí sino desde los jardines vaticanos. En su actual forma la iglesia de San Pedro debe su origen principalmente a Nicolás V, pero el primer papa que realmente comenzó la nueva estructura fue Julio II, siendo su arquitecto Bramante, quien fue sucedido por Rafael; a éste le siguió, en 1546, Miguel Angel, quien estuvo al cargo hasta su muerte en 1564. La cúpula se terminó en 1590 y la iglesia fue dedicada en 1626, después de que Carlo Materna hubiera hecho los cambios finales al transformar la planta de cruz griega a cruz latina poco después de 1605, quedando su obra estropeada por el desafortunado frente en la plaza de San Pedro. El interior de la iglesia contiene, además del altar mayor, con un fino baldaquino de bronce, un gran número de altares, capillas, tumbas, estatuas, etc.

La cripta de San Pedro.
Bajo la iglesia actual están los restos de la antigua iglesia de San Pedro, la antigua y nueva cripta (Grotte Vecchie y Grotte Nuove). La primera contiene, como ya se ha dicho, porciones de la basílica construida por Constantino el Grande. Adriano I (772-795) embelleció ricamente la basílica, como también hizo León IV (847-855), pero los humanistas Nicolás V y Julio II estimaron poco útil la antigua basílica y por la influencia del arquitecto florentino Alberti y los activos planes de Bramante comenzaron la iglesia actual. Entre las reliquias guardadas en San Pedro están el Volto santo (supuestamente el pañuelo con el que Cristo limpió su rostro camino del Calvario); la lanza de Longinos, con la que su costado fue atravesado; un trozo de la cruz; la cabeza de Andrés y las grandes puertas de bronce de la entrada principal, que proceden de la antigua basílica. Notables son también la Colonna Santa (se dice que fue la misma columna del templo de Jerusalén contra la que Cristo se apoyó cuando disputaba con los doctores de la ley), la cátedra de San Pedro y la tumba de Inocencio VIII y las de Sixto IV, Pablo II y Matilde de Toscana (en la capilla del Sagrado Sacramento, donde el cuerpo de un papa muerto yace hasta su entierro), y la tumba de Gregorio Magno (en la capilla Clementina). Sin embargo, es en la Grotte Vecchie donde se hallan la mayoría de las tumbas: la del emperador Otón II, Cristina de Suecia (la hija de Gustavo Adolfo que dejó su trono por la fe católica), los pretendientes ingleses Jacobo III, Carlos III y Enrique IX (cardenal York) y los papas Gregorio V (996-999), Adriano IV (1154-59; el único pontífice inglés), Bonifacio VIII (1294-1303) y los grandes constructores del actual Vaticano, Nicolás V (1447-55) y Pablo II (1464-71). En la Grotte Nuove se encuentran no sólo las capillas de Santa María Prægnantum y Santa María della Bocciata sino también el Santuario de la Santa Lanza, la tumba de Junius Bassus y los frescos de la antigua basílica y los de Mina da Fiesole para el mausoleo de Pablo II, si bien la más importante de todas es la misma tumba de San Pedro, que se halla casi debajo del altar mayor.

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