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NAVIDAD
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Navidad es la fecha que conmemora el nacimiento de Cristo, fijada el 25 de diciembre.

Nacimiento de Jesús, Salterio de De Lisle
Día desconocido.
No hay datos suficientes para determinar el mes ni el día del suceso. Los esfuerzos para alcanzar una fecha fija por la ministración de Zacarías y combinarla con el "sexto mes" mencionado en relación con la Anunciación a María (Lucas 1:26) no han dado resultado. Hipólito parece haber sido el primero en fijar la fecha el 25 de diciembre. Llegó a la convicción de que la vida de Jesús desde la concepción a la crucifixión fue de 33 años exactos y que ambos sucesos ocurrieron un 25 de marzo. Al calcular nueve meses desde la anunciación o concepción llegó al 25 de diciembre como fecha del nacimiento. Pero la incertidumbre de todos los datos desacredita el cómputo. No hay evidencia histórica de que el nacimiento de Jesús se celebrara durante la era apostólica o sub-apostólica. La incertidumbre que existía a comienzos del siglo III en la mente de Hipólito y otros (Hipólito favoreció primero el 2 de enero, Clemente de Alejandría (Strom., 1. 21) "el día vigésimoquinto de Pachon" (20 de mayo), mientras que otros, según Clemente, la fijaron el 18 o 19 de abril y el 28 de marzo) demuestra que ninguna festividad de Navidad se había establecido mucho antes de mediados del siglo III. El 6 de enero fue fijado antes como fecha del bautismo o nacimiento espiritual de Cristo y la fiesta de Epifanía la celebraban los gnósticos de Basílides en el siglo II (cf. Clemente de Alejandría, ut. sup.) y cristianos a comienzos del siglo IV.

Primeras huellas de la festividad.
El registro más antiguo del reconocimiento del 25 de diciembre como festividad eclesiástica es el calendario Filocaliano (copiado en el año 354 para representar la práctica romana en 336; cf. Ruinart, Acta Martyrum, p. 617; MPL, xiii; Lightfoot, The Liberian Calendar, en Clement of Rome, volumen i, página 246). En el este la celebración del 6 de enero como fecha del nacimiento físico y espiritual de Jesús prevaleció generalmente ya en la primera mitad del siglo IV. Crisóstomo (en 386) señala que la celebración del nacimiento de Cristo "según la carne" no se produjo en Antioquía hasta diez años antes de esa fecha. Insinúa que esta festividad, que él aprobaba, era combatida por muchos. Un escritor armenio del siglo XI señala que la festividad de Navidad, inventada en Roma por un hereje, Artemón, se celebró primero en Constantinopla en 373. En Egipto la festividad occidental del nacimiento fue combatida durante los primeros años del siglo V, pero se celebraba en Alejandría en 432. La iglesia de Jerusalén celebraba el nacimiento y el bautismo el mismo día (6 de enero) a mediados del siglo IV, la primera en Belén y la segunda en el Jordán, aunque la distancia entre ambos puntos suponía grandes inconvenientes. El obispo Cirilo de Jerusalén pregunta al obispo Julio de Roma que determine la fecha auténtica del nacimiento de Cristo para, si es posible, que la dificultad práctica se resuelva. Julio le envía un cálculo en favor del 25 de diciembre, basado en la suposición (derivada de Josefo) de que la visión de Zacarías tuvo lugar en la fiesta de los Tabernáculos. Sin embargo, la iglesia de Jerusalén persistió hasta 549 o después en celebrar el nacimiento y bautismo de Cristo el 6 de enero (Cosmas Indicopleustes). La festividad de Navidad nunca ha sido adoptada por los armenios, celebrándose una sola festividad conjunta el 6 de enero.

Relación con la Epifanía.
La amplia convicción durante los primeros siglos de que el bautismo de Jesús fue la ocasión de su nacimiento espiritual o su adopción como Hijo de Dios y su exaltación al rango y poder divino, tendió a magnificar el aniversario de su bautismo y a originar comparativa indiferencia en cuanto a la fecha precisa de su nacimiento según la carne. En dos homilías latinas, atribuidas erróneamente por algunos a Ambrosio de Milán (siglo IV) y por otros a Máximo de Turín (siglo V), se declara que el 6 de enero fue la fecha del nacimiento de Jesús "ya sea del nacimiento de la Virgen en ese día o del nacimiento de nuevo en el bautismo." Es su "fiesta natal", su "natividad en la carne y en el espíritu." Al ser "engendrado por la Virgen" treinta años antes, el mismo día fue "regenerado" y "santificado" "por el misterio". El escritor, o un interpolador, contradice la declaración sobre la regeneración de Cristo al explicar que "Cristo fue bautizado, no para que sea santificado por el agua, sino para santificar el agua."

El ingenuo adopcionismo que fue tan prevaleciente hasta finales del siglo II en Siria, Asia Menor, Italia, norte de África y otras partes, y durante siglos en Armenia, España, etc., fue gradualmente desplazado por la formulación y aceptación general de una cristología (basada en el prólogo del evangelio de Juan y las epístolas de Pablo) que subrayaba la preexistencia de Cristo y su absoluta Deidad. El nacimiento físico asumió más y más importancia en la conciencia cristiana. La celebración de Navidad se difundió rápidamente como festividad especial desde mediados del siglo IV en adelante en relación con el triunfo de la cristología ortodoxa.

Relación con las saturnales romanas.
Cuánto tuvo que ver el cálculo de Hipólito para fijar la festividad el 25 de diciembre y cuánto la fijación de la festividad dependió de la pagana brumalia (25 de diciembre), que seguía a las saturnalias (17-24 de diciembre), y la celebración del día más corto del año y el "sol nuevo" o el principio de la prolongación de los días, no se puede determinar con seguridad. Las paganas saturnales y brumales estaban demasiado injertadas en la costumbre popular para ser eliminadas por la influencia cristiana. El reconocimiento del domingo (el día de Febe y Mitra y también el día del Señor) por el emperador Constantino como fiesta legal, junto con la influencia del maniqueísmo, que identificaba al Hijo de Dios con el sol físico, pudo haber guiado a los cristianos del siglo IV a considerar apropiado hacer coincidir el nacimiento del Hijo de Dios con el del sol físico. La festividad pagana con su tumulto y diversión era tan popular que los cristianos quedaron contentos con tener una excusa para continuar su celebración con poco cambio en espíritu o forma. Los predicadores cristianos del oeste y del este protestaron contra la frivolidad con la que se celebraba el nacimiento de Cristo, mientras que los cristianos de Mesopotamia acusaban a sus hermanos occidentales de idolatría y adoración del sol, al adoptar como cristiana una festividad pagana. La Reforma del siglo XVI no eliminó la festividad. Lutero, como padre de familia, cantaba los villancicos alrededor del árbol, dándole esa peculiar alegría evangélica a esa fiesta.

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