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LETANÍA
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Letanía es el nombre de una oración de súplica, especialmente en forma de respuesta.

Iglesia griega.
Para los griegos litaneia denota una oración procesional, un acto de oración relacionado con la procesión, o la procesión misma. El término lo usan en el primer sentido Crisóstomo, Eustracio (siglo sexto), Simeón de Tesalónica († 1429) y Codino, mientras que denota la procesión en el Chronicon Paschale, Malalas, Georgius Cedrenus y Michael Glycas. En las actas del quinto concilio de Constantinopla, así como en Filoteo, Simeón de Tesalónica y Teodoro Lector, designa la oración relacionada con la procesión, que implica no sólo la procesión fuera de la iglesia, sino también el paso de los sacerdotes, diáconos y miembros del coro al narthex, donde la letanía era recitada, un uso establecido ya en el concilio de Constantinopla en 536. Esta costumbre todavía continúa y en esta procesión menor la letanía se recita al final de las grandes vísperas antes de las principales fiestas y también en procesiones tales como la del entierro. Esta letanía, también llamada ectene, o "letanía del diácono", es esencialmente la oración por toda la Iglesia encontrada en las antiguas liturgias orientales (Constituciones Apostólicas, viii y las liturgias de Marcos y Jacobo), siendo recitada como una oración de súplica por el diácono, respondiendo la congregación con la jaculatoria Kyrie, eleison, "Señor ten piedad". La letanía procesional se distingue de la ectene de la misa por su invocación de la Virgen, San Juan Bautista, los apóstoles, los grandes sumos sacerdotes y todos los santos, así como por la muy frecuente repetición de la jaculatoria "Señor ten piedad." La letanía es cantada por el diácono y la respuesta es cantada por el coro.

Iglesia católica.
En la Iglesia católica el término letanía tiene varias connotaciones. La invocación Kyrie eleison, Christe eleison y las súplicas en la antigua letanía hechas a la invocación del diácono, se corresponden con la ectene griega, siendo ambas denominados letanía, aunque la segunda fue técnicamente conocida como deprecación. El término letanía se aplicó frecuentemente a las procesiones de súplica, extrayéndose una distinción entre la "letanía mayor" del día de San Marcos (25 de abril) y las "letanías menores", que se recitan en los tres días de rogativas. La palabra se emplea igualmente con frecuencia extrema en su connotación moderna para la oración de respuesta comenzando con Kyrie eleison, obteniendo este uso finalmente la supremacía, siendo el término letanía como designación de un circuito con oración sustituido por "procesión" hacia el siglo XII. Sin embargo, la designación más antigua de las procesiones como letanía se retuvo en la "letanía mayor" y las "letanías menores", constituyendo la primera un sustituto para la pagana robigalia o festividad del 25 de abril y siendo instituida probablemente por el papa Liberio (352-316) y no por Gregorio Magno y siendo la segunda la supervivencia de la ambarvalia romana o procesión alrededor de los campos. La costumbre de las procesiones, que había caído casi en desuso, fue revivida por Mamerto hacia 470, mientras que León III (795-816) reorganizó la rogativas de primavera según el uso gálico y las introdujo en toda la Iglesia católica. El nombre "mayor" y "menor" denotaba una procesión de un día y de tres días respectivamente, explicándose por la relativa antigüedad de las dos.

El origen de la forma de oración ahora conocida con el nombre de letanía es incierto. Se asume usualmente que es un desarrollo y transformación del griego ectene, aunque se ha avanzado la hipótesis de que sus largas listas de santos y su respuesta "ruega por nosotros" son supervivencia de la fórmula recitada por el pontífice Máximo según la indigitamenta, o antiguos libros de dirección para la adoración, por lo que no pueden ser más antiguos que el siglo cuarto; pero no hay formularios correspondientes que puedan ser citados en la indigitamenta. No es imposible que la procesión occidental (en contraste con la oriental) no fuera un desarrollo de la oración llamada letanía, sino que tuvieran un origen independiente, que parece haberse derivado de modelos paganos. Posteriormente la letanía procesional se amplió a partir de la "letanía del diácono", separándose de la procesión, aunque esta letanía fue tenaz en los lugares donde una procesión existió alguna vez. La letanía usualmente comienza con la invocación Kyrie eleison, Christe eleison, o "Cristo, óyenos" que precede a la invocación de los santos, respondiendo el pueblo tras cada nombre con "ruega por nosotros." Ciertos peligros y amenazas son entonces enumerados, a los que la congregación responde con la deprecación "Señor, líbranos", a la que seguía una serie de peticiones de bendición con la respuesta "Óyenos, te rogamos", concluyendo el conjunto con el Agnus Dei y el Kyrie eleison. Este esquema general fue modificado en muchas maneras. Los nombres de los santos invocados variaban según el lugar y las circunstancias y la letanía, según el número de veces cada vez que era invocado, se denominaba ternaria, quinaria y septenaria.

La letanía era esencialmente penitencial y nunca perdió este carácter, por lo que estuvo frecuentemente conectada con los siete salmos penitenciales. Fue extraordinariamente popular y usada en las más diversas ocasiones, tales como la bendición del agua bautismal el Sábado Santo, la dedicación de una iglesia, la ordenación, coronación, bautismo, confesión, visitación de los enfermos, extremaunción y el ordinal. Originalmente abría la misa, tal como se muestra por las Constituciones de Cluny y el misal de Stowe, prevaleciendo el mismo uso en Milán. Está claro, a la luz de la evidencia, que el Kyrie que seguía al Introito en el ordinario de la misa es un resto de la letanía procesional. La popularidad de la letanía resultó en la composición de muchas nuevas, algunas de ellas en forma métrica que se apartaban ocasionalmente del modelo y espíritu de la Iglesia católica. El uso público de nuevas letanías por tanto quedó condicionado a la aprobación eclesiástica y las únicas letanías que están oficialmente sancionadas por la Iglesia católica son la Letanía de los Santos (aprobada en 1601), la Letanía de Loreto (aprobada en 1587), la Letanía del Santísimo Nombre de Jesús (aprobada en 1862) y la Letanía del Sagrado Corazón de Jesús (aprobada el 2 de abril de 1899). La Letanía de los Santos, en su forma actual, es la letanía litúrgica par excellence y se usa en tales ocasiones como la ordenación de órdenes mayores, la bendición de la pila el Sábado Santo y víspera de Pentecostés, así como en los días de rogativas y el día de San Marcos. La forma adoptada quedó fijada en 1596, con unas pocas adiciones hechas en 1683 y 1847 y contiene 63 invocaciones de santos con la respuesta "ruega por nosotros." La Letanía de Loreto está dedicada a la Virgen y recibe su nombre del hecho de que durante siglos se había cantado los sábados en la Santa Casa de Loreto. Cada recitación penitencial proporciona una indulgencia de 300 días y su repetición en cinco fiestas designadas de la Virgen confiere una indulgencia plenaria. La Letanía del Santísimo Nombre de Jesús, que, según la Iglesia católica, se originó en el siglo XV, igualmente proporciona una indulgencia de 300 días. Esas tres letanías se usan también en servicios litúrgicos y procesiones, pero se cantan solo en latín. Además hay varias letanías con sanción episcopal, tales como las de las hermandades, que son recitadas en la lengua vernácula en devociones públicas no litúrgicas.

Iglesias de la Reforma.
En el primer período de la Reforma en Wittenberg las procesiones y letanías se retuvieron, aunque fueron desechadas en 1525. Sin embargo, más tarde una letanía revisada fue restaurada en la adoración evangélica por Lutero mismo, siendo la ocasión inmediata una amenaza de invasión por los turcos. Él publicó una versión alemana separada de esta letanía, aunque no existe ninguna edición de esta copia, lo que no es base para asumir que publicó el texto latino como se propuso hacer. La letanía alemana se añadió también a la tercera edición de su Catecismo Menor, pero fue posteriormente omitida, aunque se abrió paso en los himnarios, sin duda con la aprobación de su autor. La versión latina, en manera similar, estaba casi contenida ciertamente en el himnario de Klug publicado en 1529 y que ya no existe. Podría haber incluido la versión alemana también, como las ediciones posteriores de la obra y un número de otros himnarios del mismo período. La extensión de la letanía por Alemania central y septentrional a través de los himnarios fue rápida, pero se encuentra raramente en comparación, por otro lado, en los himnarios meridionales o sudoccidentales alemanes. No obstante, se difundió por los órdenes eclesiásticos, conteniéndola los más importantes. La letanía luterana original era muy similar a la letanía católica de los santos, salvo que todas las invocaciones de los santos, así como las peticiones por el papa y los muertos, fueron omitidas.

En las partes septentrional y central de Alemania no prevaleció uniformidad en el tiempo de la recitación de la letanía. Los miércoles y viernes eran, en conjunto, los días favoritos, aunque también podía recitarse en martes, domingos y en vísperas del sábado. El uso local en muchos casos lo prescribía para días especiales, mientras que numerosos órdenes eclesiásticos exigían que fuera dicha ocasionalmente, aunque no hubiera día especial asignado. El lugar que la letanía ocupó en la liturgia alemana septentrional y central varió igualmente. Podía citarse sola, ya fueran a la mañana o a la tarde, tras la lectura, epístola, sermón y antes o durante la comunión. Una falta parecida de uniformidad prevaleció en Alemania meridional y sudoccidental, pero allí la letanía, en armonía con la intención de Lutero, retuvo su carácter original de oración penitencial más que en el norte, por lo que en Estrasburgo siguió a la confesión y absolución. La letanía quedó sujeta a numerosas modificaciones locales, siendo insertadas u omitidas peticiones prácticamente a placer.

En Wittenberg la letanía alemana era cantada por el coro de niños, mientras que la congregación cantaba las respuestas, aunque finalmente una parte del coro cantaba las peticiones y la otra respondía. La letanía latina era cantada sólo en la forma antigua. En el siglo XVII la letanía latina fue desechada totalmente y en caso de que hubiera un coro entrenado, el pastor, arrodillado o de pie con su rostro hacia el altar, entonaba la petición, mientras que la congregación, dirigida por el coro, cantaba las respuestas. Si por alguna razón la letanía no era cantada, podía ser recitada o leída. Tres modos de repetir la letanía suplantaron gradualmente a su canto, pero en conjunto, aunque se retuvo en casi todas las liturgias alemanas modernas, perdió su posición en gran medida sobre las congregaciones a causa de su monotonía.

La Iglesia reformada tuvo poca simpatía hacia la letanía y la rechazó casi sin excepción, y allí donde el calvinismo tuvo la supremacía sobre el luteranismo la letanía quedó abolida.

Los moravos tienen dos letanías, la "Letanía de la Iglesia" y la "Letanía de la vida, pasión y muerte de Jesucristo." La primera se usa en una doble forma, habiendo una versión más corta hecha en 1873, mientras que la segunda se deriva de la "Letanía de las heridas", compuesta por Zinzendorf en 1774.

La letanía del Libro de Oración Común anglicano tenía como propósito ser un oficio distintivo. Una rúbrica en el primer libro de oración (1549) ordenaba que fuera pronunciada los miércoles y viernes, antes del oficio de comunión. Luego fue puesta después del oficio y en 1552 se puso en el lugar que ahora ocupa, con el mandato de que había de ser usada "domingos, miércoles y viernes y en otras ocasiones cuando fuera mandado por el ordinario." La cláusula en el libro de oración de Eduardo, "de la tiranía del obispo de Roma y de todas sus monstruosidades detestables", fue omitida en 1550.

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