Ábside (latín, apsis) es el recinto semicircular o semioctogonal con el que el coro de las antiguas iglesias generalmente termina.
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| Ábside de San Clemente de Tahull |
La base de este recinto es un arco en cuya diagonal se levanta el altar, mientras que el trono del obispo está situado en el centro, contra la pared, con filas de bancos para el clero a ambos lados, algunas veces una fila por encima de la otra (apsides gradatæ). En la basílica romana, o sala de justicia, que en numerosos casos fue convertida en iglesia con ligeras modificaciones, aunque la planta fue el punto de partida para toda la arquitectura cristiana, la forma exterior del edificio fue perfectamente rectangular, y el ábside, con sus asientos para magistrados y oficiales de la corte, fue formado internamente. Todavía existen iglesias con esta planta, siendo las más antiguas, tal como Santa Croce in Gerusalemme, en Roma y varias otras en África y Asia Menor, todas del siglo III. En las iglesias de África del siglo V, tal como Sant' Apollinare in Classe, en Rávena, etc., el ábside ha quedado visible generalmente en su forma exterior, terminando en ábside no solo el coro, sino también la nave lateral. En Santa Sofía en Constantinopla y en las iglesias construidas según su modelo, los cruceros están provistos de ábsides; en algunos casos en Alemania, tal como la iglesia de Reichenau en el lago de Constanza, el coro tiene ábsides en ambas terminaciones.
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