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TAYLOR, JAMES HUDSON (1832-1905)
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James Hudson Taylor nació en Barnsley, Yorkshire, Inglaterra, el 21 de mayo de 1832 y murió en Changsha, China, el 3 de junio de 1905.

James Hudson Taylor
James Hudson Taylor
Su padre era un elocuente y capaz predicador metodista local y su madre una mujer de destacada dulzura y sufrido espíritu. Hudson Taylor combinó la capacidad de su padre con la gentil disposición de su madre. Se convirtió por la lectura de un tratado cuando tenía quince años, pasando por una destacada experiencia no mucho después, cuando se entregó a lo que Dios tuviera preparado para él. Sin él saberlo, su padre, que había estado profundamente interesado en China, había orado para que su hijo pudiera ir a esa tierra como misionero, centrándose muy pronto los pensamientos del joven Taylor en ese país, por la lectura de China (Londres, 1838) de Walter Henry Medhurst.

Con la mirada puesta en prepararse para la obra de su vida, se empleó como ayudante de un médico en Hull, estudiando posteriormente medicina en el London Hospital. El gran interés despertado en China por la rebelión de Taipei, que fue entonces erróneamente atribuido a un movimiento de masas hacia el cristianismo, junto con el encendido, pero exagerado, informe hecho por Carl Friedrich August Gutzlaff sobre la accesibilidad de China, supuso la creación de la China Evangelization Society, a cuyo servicio se ofreció Hudson Taylor, zarpando para China el 19 de septiembre de 1853 antes de completar sus estudios de medicina. Desde 1854 a 1860 estuvo en Shangai, Swatow y Nignpo, trabajando a veces en compañía con misioneros veteranos de otras sociedades y especialmente con William Chalmers Burns, de la English Presbyterian Mission. Durante este periodo se retiró de la China Evangelization Society, que subsecuentemente cesó de existir, continuando como misionero independiente y confiando en Dios para el sostenimiento de sus necesidades. Sus experiencias de la fidelidad de Dios para suplir sus propias necesidades y las del hospital en Ningpo, del que se había hecho cargo, tuvieron mucho que ver con el siguiente paso de fundar la Misión al Interior de la China. En Ningpo se casó con Maria Dyer, hija del pastor Samuel Dyer de la London Missionary Society. De los hijos nacidos del matrimonio, tres sobrevivieron a su padre y dos fueron misioneros en China.

Pasó cinco años desde 1860 en Inglaterra y en compañía del reverendo Frederick Foster Gough de la Church Missionary Society, terminando la revisión de una versión del Nuevo Testamento en la lengua vernácula de Ningpo para la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera y también acabó su carrera médica. Para estimular el interés en las misiones, publicó un libro titulado China, its Spiritual Need and Claims (Londres, 1865) que ha sido de mucha utilidad en el surgimiento de misioneros y voluntarios para China. En 1865, en Brighton, Taylor se entregó definitivamente a la tarea de fundar una nueva sociedad para acometer la evangelización del interior de la China. En mayo de 1866 él, con su esposa e hijos y una compañía de dieciséis misioneros, zarpó para China. Para 1911 la organización contaba con casi mil misioneros, apoyados por cientos de miles de donantes, sin necesidad de solicitar fondos públicos. Desde la fundación de la misión en 1865, el tiempo de Taylor estuvo más y más ocupado como director general de una obra creciente. Sus deberes necesitaron que hiciera largos viajes por China y frecuentes visitas a Inglaterra. En 1888 comenzó un ministerio más amplio con la inauguración de una sede central en Norteamérica. Dos años más tarde se fundó otro centro en Australasia. Varias visitas al continente europeo tuvieron como resultado el comienzo de misiones asociadas, que reconocieron a Taylor como su director general en el campo.

La creciente tensión y constante presión asociadas a tal obra, frecuentemente amenazaban con provocar un estallido, pero Taylor, aunque sin la fuerza de su juventud, se recuperó extraordinariamente. Sin embargo, durante la conferencia en Nueva York en 1900 comenzaron a manifestarse los primeros signos del quebranto de su salud. Estando ya asociado con Dixon Edward Hoste en la dirección de la misión, poco a poco fue dejando sus grandes responsabilidades, aunque con el deseo de ayudar como director consultivo, viviendo retirado en Suiza. Su segunda esposa, con quien se había casado en 1871 y con quien tuvo dos hijos, murió en el verano de 1904. A principios de 1905, Taylor determinó, aunque extremadamente débil, ir a China. Tras visitar varios centros llegó a Changsha, la capital de la anteriormente anti-extranjera provincia de Hunan, donde súbita y pacíficamente murió. Fue enterrado en Chinkiang, al lado de su primera esposa y de sus hijos, que habían muerto en China.

Como estudiante de la Biblia, Taylor fue único. Creyendo firmemente en la inspiración plenaria de las Escrituras y poniéndolas a prueba diariamente en su vida y trabajo, se convirtió en un notorio expositor, siendo sus enseñanzas grandemente apreciadas en diversas convenciones en Europa y Norteamérica. Como líder de hombres y cuidadoso organizador, tuvo dones prominentes. Estaba convencido de su deber, cada detalle era cuidadosamente pensado y arreglado, no permitiendo que la dificultad o la oposición le intimidara. Dotado con la capacidad de dominar al sueño, trabajaba día y noche, descansando sólo cuando su naturaleza exhausta le obligaba. Ningún día comenzaba sin un periodo reposado de oración y estudio de la Biblia. James Hudson Taylor fue, en palabras del profesor Gustav Warneck, 'un hombre lleno del Espíritu Santo y de fe, de total sometimiento a Dios y su llamamiento, de gran renuncia de sí mismo, corazón compasivo, raro poder en la oración, maravillosa facultad organizativa, enérgica iniciativa, perseverancia infatigable y de asombrosa influencia en otros, aderezado todo con humildad infantil.' Taylor fue el autor de Union and Communion (Londres, 1893); A Retrospect (1894); Separation and Service (1898) y A Ribband of Blue, and other Bible Studies (1899).



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