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GARNETT, HENRY (1555-1606)

Henry Garnett, jesuita inglés, nació en Heanor, Derbyshire, en 1555 y murió ejecutado en Londres el 3 de mayo de 1606.

Henry Garnett
Era hijo de Brian Garnett y de su esposa, Alice Jay, de buena posición. Garnett fue criado como protestante, siendo en 1567 admitido a la escuela de Winchester. Según sus biógrafos católicos resolvió dejar la escuela al abrazar la fe católica, aunque algunos de sus maestros en Winchester que estaban inclinados hacia el catolicismo le indujeron a quedarse. Por el contrario, el doctor Robert Abbot (1560-1617) afirma que el rector le exhortó a no trasladarse a New College a causa de sus graves inmoralidades en la escuela. Jardine admite que el relato de la depravación juvenil de Garnett tiene 'ciertamente más del carácter de un cuento de escándalo malicioso que de calmada narración de los hechos.' Sin embargo, cita algunos pasajes, incluyendo uno de una declaración atribuida a Garnett en la Torre, en la que admitió la acusación de borrachera. Garnett se trasladó de Winchester a Londres, donde comenzó a estudiar derecho, siendo corrector de prensa para Tottel, el célebre impresor. Mientras trabajaba en ese puesto conoció al juez Popham, quien le reconoció en su primera investigación y le trató a lo largo de ella con gran respeto. Coke, en su alocución en el juicio de Garnett, le describe como un hombre poseedor de 'muchos dones excelentes y facultades naturales; por nacimiento un caballero, por educación un estudioso y por saber un buen lingüista.' Tras estar con Tottel dos años, durante los cuales su disconformidad con el protestantismo se acentuó, determinó dedicar su vida al servicio de la Iglesia católica. Llegó a España y de allí se fue a Italia en compañía de Giles Gallop, alumno en Winchester, que luego sería jesuita. Habiendo resuelto ingresar en la Compañía de Jesús, comenzó el noviciado en St. Andrew el 11 de septiembre de 1575, haciendo su noviciado bajo Fabius de Fabio. Realizó sus estudios superiores en el Colegio Romano bajo maestros como Christopher Clavius, Francisco Suárez, Benedict Pereira y Roberto Bellarmino, avanzando en todas las clases de saber. En San Pedro fue empleado como penitenciario y durante algún tiempo fue profesor de hebreo en el Colegio Romano, ocupando durante la enfermedad de Clavius el profesorado en matemáticas. Clavius le halló tan profundamente versado en matemáticas que se opuso a que regresara a Inglaterra como misionero y, por orden del general Acquaviva, quedó retenido dos años en la escuela de Clavius. Cuando éste retomó su puesto, Garnett obtuvo el permiso para ir a Inglaterra, dejando Roma en compañía de Robert Southwell el 8 de mayo de 1586 y desembarcando en Inglaterra el 7 de julio siguiente. Los escritores católicos le describen como un hombre de tan destacada gentileza que Acquaviva, inducido por Parsons para que le enviara a la peligrosa misión inglesa, replicó que estaba grandemente perturbado, porque enviarle era exponer a la oveja más mansa a una cruel carnicería.

William Weston, alias Edmonds, en ese momento el único jesuita en Inglaterra, dio a su colega una calurosa bienvenida al llegar a Londres. Por la responsabilidad de Weston en el castillo de Wisbech en 1587, Garnett fue nombrado para sucederle como superior de la provincia inglesa. Durante 18 años la dirigió con destacada prudencia, principalmente en Londres y sus inmediaciones. Sin embargo, su conducta, al apoyar a Weston y los jesuitas en las disputas en Wisbech (1695-96), provocó malestar en algunos católicos. En marzo de 1597 vivía cerca de Uxbridge, en una casa llamada Morecroftes, teniendo al mismo tiempo otra en Spitalfields. Posteriormente vivió en White Webbs en Enfield Chase, llamada 'la casa del doctor Hewick.' A veces entraba en compañía de los carceleros en las prisiones de Londres para ministrar a los católicos. Más de una vez escapó a duras penas de ser arrestado por católicos infieles, seducidos por las grandes sumas de dinero ofrecidas por el gobierno para su captura. En una carta escrita el 1 de octubre de 1593 a su hermana Mary, quien había ingresado en un convento agustino en Lovaina, le anuncia que había reconciliado a su anciana madre con la Iglesia católica, expresando su esperanza de que sus otras dos hermanas solteras abrazarían el estado religioso. El 8 de mayo de 1598 profesó los cuatro votos. Durante su ejercicio hubo un gran incremento del catolicismo en el país. Hizo grandes esfuerzos para promover la prosperidad de los seminarios en el extranjero, tanto regulares como seculares, y a su muerte dejó cuarenta jesuitas en la misión inglesa.

Hindlip House, escondite de Garnett
Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
Cuando Guy Fawkes fue arrestado por la Conspiración de la Pólvora el 4 de noviembre de 1605, se le encontró una carta dirigida a White Webbs, donde Garnett había residido los últimos seis meses, centrándose las sospechas del gobierno en él antes de que tres de los conspiradores laicos fueran detenidos. Salisbury estaba deseoso de descubrir a los sacerdotes que habían sido confesores de los conspiradores. Thomas Bates, criado de Robert Catesby, señaló que su amo y otro conspirador habían estado en la casa de Lord Vaux en Harrowden, con Granett, Greenway y Gerard y que su amo le había enviado con una carta 'una vez que ellos se levantaron en armas' a una casa en Coughton, Warwickshire, residencia de la familia católica de Throckmorton, donde Garnett y Greenway estaban. Sobre esta evidencia el gobierno, el 15 de enero de 1606, emitió una proclamación declarando que los tres jesuitas eran culpables de la conspiración 'por diversas confesiones de muchos conspiradores.' Gerard y Greenway huyeron al continente. Garnett había enviado al consejo privado, el 30 de noviembre de 1605, desde su retiro en Coughton, una protesta de su inocencia. Permaneció en Coughton hasta el 4 de diciembre, cuando se trasladó a Hindlip Hill, hogar de Thomas Habington, cerca de Worcester, por invitación de Edward Oldcorne, alias Hall, quien había ejercido como capellán de Habington. Esta mansión tenía varios escondites, frecuentes en las casas de los católicos de clase elevada. Sir Henry Bromley, un magistrado vecino, fue comisionado por los lores del consejo para inspeccionar la casa y dirigir una escrupulosa investigación. Garnett y Oldcorne se escondieron en uno de los numerosos receptáculos secretos y sus respectivos criados, Owen y Chambers, en otro. La casa fue rodeada, quedando cuidadosamente vigilados todos los accesos, descubriéndose varios escondites, aunque nada se encontró sino lo que Bromley describe como 'basura papista bajo tablones.' En su carta a Salisbury (23 de enero) dice: 'Nunca escuché a mentirosos tan descarados como los que encontré allí, todos recusantes y resueltos a no confesar nada, cualquiera fuera el peligro en el que podían incurrir.' El cuarto día de la inspección los dos criados se entregaron, desfallecidos por el hambre. Los dos jesuitas, vencidos por el confinamiento y el aire nauseabundo, también se entregaron. Garnett dijo luego que 'si hubieran tenido libertad durante solo medio día de ese bloqueo' podían haber aguantado tres meses. Un manuscrito contemporáneo señala que 'se encontraron mermelada y otros dulces', pero que principalmente se habían mantenido con caldos y bebidas calientes suplidos por un junco 'en un pequeño agujero hecho en una chimenea que daba a otra chimenea en la cámara de una dama.' Según el relato de Garnett, la falta de aire y la estrechez del lugar, tapado con libros y muebles, hacían el sitio intolerable. Salieron como 'dos fantasmas.'

Lugar de encierro en la Torre
Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
En su camino a Londres los prisioneros fueron bien tratados por mandato del rey, por órdenes expresas del conde de Salisbury. A su llegada fueron encerrados en la Gatehouse y unos días después fueron interrogados ante el consejo privado. Cuando Garnett era conducido a Whitehall las calles estaban abarrotadas de una multitud deseosa de ver al jefe de los jesuitas en Inglaterra. Fue enviado a la Torre y durante los días siguientes fue repetidamente interrogado. No hizo confesión, aunque se le amenazó con la tortura, cuya aplicación había prohibido expresamente el rey. El teniente de la Torre cambió de tono, expresando piedad y veneración por Garnett, permitiéndole escribirse con varios católicos. Las cartas fueron llevadas al teniente, pero no contenían prueba alguna contra el prisionero. El guardián abrió la puerta de la celda de Garnett y le mostró una puerta por la que podía conversar con Oldcorne. Lockerson, secretario privado de Salisbury, y Forsett, estaban escondidos en una oquedad desde la que pudieron escuchar las conversaciones en cinco ocasiones. Los informes de cuatro de ellas todavía se conservan.

Garnett fue interrogado 23 veces por el consejo. Al principio negó los encuentros con Oldcorne, pero hizo admisiones que desembocaban en cargos de subterfugio. Los escritores católicos le consideran un mártir del secreto sagrado del sacramento de la confesión. Garnett reconoció que el 9 de julio de 1605 Catesby le preguntó si era lícito emprender cualquier empresa por el bien de la causa católica, aunque no fuera posible evitar el daño de personas inocentes junto con las culpables. Garnett replicó afirmativamente, pero declaró que no entendía la aplicación de la pregunta. Sin embargo, admitió que a finales de julio estaba plenamente informado de la conspiración por Greenway, aunque, como esta información la obtuvo bajo confesión sacramental, no podía revelarla. Catesby hizo en confesión la revelación del plan a Greenway, quien le hizo ver la maldad del proyecto, aunque no pudo convencerlo para que desistiera. Sin embargo, Catesby consintió en que Greenway le comunicara el asunto, bajo secreto de confesión, a Garnett y si salía a la luz de otro modo, permitiría a ambos o a cualquiera de los sacerdotes que hicieran uso del conocimiento que les había impartido. Garnett declaró que estaba conmocionado con horror por la propuesta y como no podía revelar el secreto usó todo medio para que los conspiradores abandonaran su empresa.

El juicio de Garnett tuvo lugar en Guildhall el 28 de marzo de 1606. El tribunal estaba repleto de espectadores, incluyendo varios embajadores extranjeros y muchos cortesanos. Los procedimientos duraron desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde, estando el rey presente de forma privada todo el tiempo. Coke, fiscal general, dirigió la acusación. La prueba de complicidad era la conversación con Catesby del 9 de junio. Gardiner señala que no había evidencia que hubiera satisfecho a un jurado moderno y que el procedimiento fue político y no judicial, haciendo imposible el temor al papa que se concediera equidad a los defensores de Garnett. Sin embargo, el fiscal sostenía que había 'fuerte evidencia corroborativa' de la evidente 'aprobación de Garnett a la conspiración' en un periodo posterior, mostrada en su asociación con los conspiradores. Nada se dijo de la conversación con Greenway, sobre la que no cabía duda de su existencia. Gardiner conjetura que el gobierno adoptó esta línea porque sabía que sería atacado con la más vehemente acritud por todo el mundo cristiano si ejecutaban a un sacerdote por no revelar un secreto de confesión. La defensa de Garnett se basó en que él nunca supo nada de la conspiración sino bajo confesión. Fue declarado culpable y sentenciado a ser arrastrado, ahorcado, destripado y descuartizado.

Ejecución de Henry Garnett
Pasaron varias semanas antes de que la sentencia fuera ejecutada, siendo llevado Garnett de nuevo varias veces ante el consejo e interrogado en cuanto a la enseñanza de los jesuitas, así como sus propias opiniones en cuanto a la obligatoriedad de las leyes humanas y el subterfugio. Finalmente, el 3 de mayo de 1606, fue llevado en un trineo desde la Torre hasta el cementerio de San Pablo, siendo ejecutado enfrente del palacio del obispo de Londres. Cuando estaba en el cadalso se trató en vano de arrancarle una admisión de su culpa. Persistió en su negación de que tuviera alguna información positiva de la conspiración salvo en confesión, aunque admitió, como había reconocido antes, que tenía una conocimiento general y confuso por Catesby. 'Con toda probabilidad' dice Gardiner 'esa es exactamente la verdad.'

Muchos católicos procuraron las reliquias del hombre al que consideraban mártir y al año tras su muerte circulaban relatos maravillosos por el mundo católico sobre la paja milagrosa o 'espiga sin grano' en la que una gota de la sangre de Garnett había caído. Se dijo que en una de las cáscaras se formó un retrato suyo rodeado de rayos de gloria. Cientos de personas se convirtieron al catolicismo con solo mirar 'la espiga de Garnett.' El arzobispo Bancroft fue comisionado por el consejo privado para citar a los que habían sido más activos en propagar el relato y si era posible descubrir y castigar a los impostores. Muchos detalles sobre este asunto se hallan en Gunpowder Plot de Jardine y Records de Foley. El nombre de Garnett aparece en la lista de los 353 mártires católicos que fue enviada a Roma por la jerarquía inglesa en 1880, pero es significativamente omitido de Menology of England and Wales, compiled by order of the Cardinal Archbishop and the Bishops of the Province of Westminster, de Stanton, 1887, aunque en el segundo apéndice a esa obra es descrito como 'un mártir cuya causa se pospone para una investigación posterior.'

Sus obras son: A Treatise on Schism; un manuscrito refutando A Pestilent Dialogue between a Gentleman and a Physician; una traducción del latín de Summa Canisii, con suplmentos de peregrinaciones, invocación de santos e indulgencias (Londres, 1590); Treatise on the Rosary of our Lady. Tal vez es de Garnett A Methode to meditate on the Psalter, or Great Rosarie of our Blessed Ladie (Amberes, 1598); carta sobre el martirio de Godfrey Maurice, alias John Jones, en Historia particular de la Persecución de Inglaterra, 1599, de Diego Yepes; A Treatise of Christian Renovation or Birth (Londres, 1616).

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