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Berengoz fue abad de San Maximino en Tréveris y murió hacia 1125. En los registros de la abadía es mencionado primero como abad en 1107 y por última vez en 1125. El registro de fallecimientos contiene su nombre con fecha de 24 de septiembre, sin nombrar el año; pero como su sucesor, Gerhard, se hizo cargo de la abadía en 1127, debe haber muerto en 1125 o 1126. Prestó considerables servicios al monasterio al obtener de Enrique V la restitución de varios feudos alienados y, además de cinco sermones para días de santos, escribió dos obras más amplias: los tres libros De laude et inventione sanctæ crucis y una serie de discursos De mysterio ligni dominici et de luce visibili et invisibili per quam antiqui patres olim meruerunt illustrari. En el primero trata de la leyenda del descubrimiento de la cruz de Cristo por Elena, la madre de Constantino el Grande, aduciendo un gran número de tipos de la cruz en el Antiguo Testamento. El segundo trata con Cristo bajo el aspecto de la luz del mundo, brillando desde el principio de su historia. Si el comentario de Apocalipsis que los benedictinos de San Mauro imprimieron como apéndice al segundo volumen de su edición de San Ambrosio, atribuyéndolo a un cierto Berengaudus, es suyo o no es algo por dilucidar.
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