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BARTH, KARL (1886-1968)
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Karl Barth nació en Basilea, Suiza, el 10 de mayo de 1886 y murió en esa misma ciudad el 9/10 de diciembre del año 1968.

Karl Barth
Primeros años.
Era hijo de Fritz Barth, profesor de Nuevo Testamento e historia de la Iglesia antigua en Berna, y Anna Sartorius. Estudió en las universidades de Berna, Berlín, Tubinga y Marburgo. En Berlín asistió al seminario del teólogo liberal Adolf von Harnack y en Marburgo estuvo bajo la influencia de Wilhelm Herrmann, quedando profundamente interesado con el pensamiento del teólogo alemán Friedrich Schleiermacher y en la naturaleza del método científico. Tras servir en una coadjutoría en Ginebra desde 1909 a 1911 fue designado a la parroquia de la clase obrera de Safenwill, en el cantón de Aargau. En 1913 se casó con Nelly Hoffman, una violinista de talento, teniendo una hija y cuatro hijos.
Los diez años que pasó en Safenwil como ministro del evangelio fueron el periodo formativo de su vida. Profundamente impresionado por el desastre que supuso la I Guerra Mundial en Europa y desilusionado con el colapso de la ética del idealismo religioso, cuestionó la teología liberal de sus profesores alemanes y sus raíces en el pensamiento racionalista, historicista y dualista que procedía de la Ilustración. A través del estudio de la enseñanza de Pablo en la carta a los Romanos, intentó clarificar la relación entre justificación y justicia social, lo que gobernó todo lo que tuvo que decir en su vida posterior sobre la relación del evangelio con el poder del Estado y la opresión de los pobres. Particularmente importante durante este periodo fueron sus visitas a Bad Boll, donde se encontró con el predicador moravo Christoph Blumhard, obteniendo una convicción irresistible sobre la realidad victoriosa de la resurrección de Cristo, que posteriormente constituiría el punto de partida y la piedra angular de su teología. Su entendimiento de la revelación divina fue radicalmente cambiado con la persuasión de que el Cristo resucitado se encuentra y habla a su pueblo en la revelación bíblica, siendo Dios mismo encarnado en Cristo el contendido de su revelación. Esto resultó en una transformación de su interpretación y exposición de las Escrituras. De esta experiencia surgieron una serie de conferencias, sermones y exposiciones populares de la fe, en las que llamaba a un regreso al mensaje de la Biblia y a la teología de la Reforma. Algunas de ellas fueron recopiladas bajo el título Das Wort Gottes und die Theologie (1924).

Años en Alemania.
Su principal obra, Der Römerbrief (1919), consolidó su posición como teólogo notable, con un nuevo y fascinante mensaje sobre la tierna bondad de Dios y el ilimitado abanico de su gracia. El estilo de Barth fue vívidamente iluminado por comparaciones brillantes e irreprensible humor. La naturaleza crítica y explosiva de su teología llegó a ser conocida como 'teología dialéctica' o 'teología de crisis', iniciando una tendencia hacia la neo-ortodoxia en la teología protestante.
A partir de esta publicación, Barth fue designado en 1921 profesor de teología reformada en la universidad de Gotinga, siendo posteriormente nombrado para ocupar la cátedra en Münster (1925) y Bonn (1930). En Gotinga comenzó un estudio exhaustivo de los grandes teólogos escolásticos protestantes y también de los Padres de la Iglesia, como base de sus conferencias sobre instrucción en la religión cristiana. Mientras estaba en Münster dio un curso de conferencias sobre Die protestantische Theologie im 19.Jahrhundert, que tuvo que ampliar y revisar en Bonn aunque no pudo publicarlas hasta 1947. En esa misma ciudad escribió su primer intento de dogmática, Die Lehre vom Worte Gottes; Prolegomena zur christlichen Dogmatik (1927), en el que desarrolla inteligentemente su característica explicación de la Palabra de Dios, revelación divina, y la Trinidad, Encarnación y el Espíritu Santo. Sin embargo, su involucramiento con asuntos epistemológicos le dejaron insatisfecho con lo que había hecho, por lo que cuando se trasladó a Bonn se replanteó el problema del método teológico en discusión crítica con el filósofo de la ciencia Heinrich Scholz. En este contexto escribió su celebrado estudio sobre Anselmo de Canterbury, Fides quaerens intellectum (1931).
Al año siguiente apareció la primera parte de su imponente Church Dogmatics. Durante sus años en Alemania también escribió varios pequeños comentarios, exposiciones al Credo de los Apóstoles y a los catecismos de Heidelberg y Ginebra, junto con una serie de ensayos dirigidos hacia la renovación de la teología, tales como Die Theologie und die Kirche (1928) y Offenbarung, Kirche, Theologie (1934).
En 1934 publicó Nein! Antwort an Emil Brunner, en respuesta al ensayo de Brunner 'Naturaleza y Gracia'. En su réplica, Barth trazó el sincretismo religioso y anti-semitismo de los 'cristianos alemanes' a la teología natural y la perversión del cristianismo histórico. Esto le puso en conflicto con los que querían situar la teología en la línea de la nueva ideología nacional-socialista. Con la ascensión de Hitler al poder en 1933, Barth se comprometió profundamente con la batalla de la Iglesia. Fue uno de los fundadores de la Iglesia Confesante, que reaccionó vigorosamente contra la ideología nazi de 'sangre y tierra' y el intento de establecer una iglesia 'alemana cristiana'. La famosa Declaración de Barmen, basada en un borrador que Barth había preparado, expresó sus convicciones de que el único camino para ofrecer resistencia efectiva a la secularización y paganización de la Iglesia en la Alemania nazi era retener la verdadera doctrina cristiana. Aunque era ciudadano suizo, Barth no quedó inmune a la persecución; su rechazo a prestar juramento de lealtad incondicional al Führer le costó su cátedra en Berlín en 1935. Rápidamente le fue ofrecida la de teología en su nativa Basilea. Desde esa fecha hasta el final de la guerra, continuó siendo el campeón de la Iglesia Confesante, de los judíos y de los oprimidos en general.
Tras la guerra y el colapso del III Reich, Barth quedó profundamente preocupado sobre el futuro de Alemania, declarando que, aunque eran responsables de los desastres que se habían causado a sí mismos y al mundo, los alemanes necesitaban ahora amigos que les ayudaran a ser un pueblo libre. Vaciló en mostrar hacia el comunismo la misma clase de hostilidad directa que había adoptado hacia el nazismo y trabajó a favor de una solución pacífica de los problemas políticos, por medio de un correcto entendimiento del cristianismo.

Dogmática.
De sus obras teológicas tal vez la mejor recordada es el masivo estudio Kirchliche Dogmatik (1932-67), una notoria contribución a la teología del siglo XX. Cada año, según impartía sus clases, la obra iba creciendo, terminando por llenar cuatro volúmenes, en doce partes, de los que Barth evaluó el volumen II, partes 1 y 2, dedicadas a la doctrina de Dios, como la cima de la obra. Es particularmente notable por su poderosa epistemología y su explicación del Ser y el hacer de Dios, en la que integra los factores dinámicos y ontológicos en el conocimiento teológico.
Como teólogo, Barth estuvo preocupado en establecer la verdad de que Dios solo puede ser conocido de acuerdo con su naturaleza y rechazó la idea del siglo XIX que veía una identidad entre el Espíritu de Dios y la conciencia religiosa o entre las leyes de Dios y las estructuras naturales de la vida y la historia. A partir de los Padres de la Iglesia y de los reformadores, exigió un regreso a la enseñanza profética de la Biblia (en Jeremías y los escritos de Pablo), de los que los reformadores fueron auténticos exponentes. Aceptó la crítica aguda del cristianismo histórico de Juan Calvino, Martín Lutero, Søren Kierkegaard, Fyodor Dostoyevsky y Franz Overbeck, encontrando ayuda en los escritos de Isaak Dorner, Wilhelm Vilmar, Friedrich Kohlbrügge y Johann Christoph Blumhardt. La esencia del mensaje cristiano, afirmó, fue el sobreabundante amor del Dios supremo y trascendente que viene en condescendencia infinita a darse a la humanidad en gracia y libertad incondicionales.

Reputación internacional e influencia.
Tras la guerra fue invitado a regresar a Bonn, donde dio el curso de conferencias publicado en 1947 como Dogmatik im Grundriss, una de las más influyentes de sus pequeñas obras. Continuó interesándose en discusiones teológicas contemporáneas, participando en controversias sobre el bautismo, hermenéutica, 'demitologización' y otros asuntos. Su autoridad y prestigio causaron un profundo impacto cuando habló en la inauguración del Concilio Mundial de Iglesias, celebrado en Ámsterdam en 1948 y posteriormente cuando dictó las conferencias publicadas bajo el título Einführung in die evangelische Theologie en Princeton. New Jersey, y Chicago en 1962. Otro notable acontecimiento en sus últimos años fue una visita a Roma con motivo del Concilio Vaticano II (1962-65), del que escribió con gracia característica y humor en Ad limina apostolorum.
Barth hizo visitas regulares a la cárcel de Basilea y sus sermones a los presos, Den Gefangenen Befreiung; Predigten aus den Jahren 1954-59 revelan una combinación única de pasión evangelizadora y preocupación social que caracterizó toda su vida.

Semblanza.
Una vital contribución de Barth al inicio de un cambio radical en el pensamiento protestante fue su énfasis en la 'total otreidad de Dios', frente al antropocentrismo de la teología liberal del siglo XIX. Barth recuperó el lugar central de la doctrina de la Trinidad dentro de la estructura dinámica y racional del dogma cristiano; de particular importancia fue su apropiación de la cristología de la antigua Iglesia. Su vigorosa oposición al nacional-socialismo alemán provocó que fuera suspendido de su cátedra de teología en la universidad de Bonn. Posteriormente, en Basilea, continuó trabajando en su monumental Church Dogmatics, pronunciando más de 500 sermones.

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