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Maldad, odio y violencia
Wenceslao Calvo (01-02-2017)
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Maldad, odio y violencia

Con el auge de las redes sociales y la posibilidad de que cualquiera deje en ellas constancia de sus pensamientos, en una breve frase sobre cualquier cuestión, se constata vez tras vez el odio inusitado que puede albergar el alma humana. Y así sucede que cuando alguien es motivo de noticia destacada hay adversarios suyos que, no contentos con rebatir su pensamiento, simplemente le desean la muerte o se alegran si eso es lo que le ha sucedido. Es una demostración patente de lo cruel que se puede llegar a ser, incluso en este mundo occidental nuestro, tan sofisticado y adelantado respecto a otros en tantos aspectos, pero que no va a la zaga de ellos cuando de maldecir se trata.

En realidad es muy difícil, por no decir imposible, poder argumentar sólidamente sobre una idea si hemos de ceñirnos a 140 caracteres, que es lo que permite un tweet. Por eso, necesariamente, este tipo de comunicación no puede ser sino superficial, de ahí que facilite la participación de cualquiera; pero esa superficialidad fácil, que al mismo tiempo entorpece la profundidad, a su vez permite la multiplicación de mensajes vejatorios de todo tipo, para los que no hace falta pensar demasiado, lo que corrobora la verdad de que ‘de la abundancia del corazón habla la boca1’, al mostrar la profusión de maldad que hay en el interior del ser humano, manifestada en la violencia verbal y escrita, que es la antesala de otro tipo de violencia.

Una de las características que describe la condición del mundo que pereció por el diluvio es la maldad que había en el mismo. Cuando el libro de Génesis narra esas condiciones hay cuatro expresiones que dan idea de la cantidad, extensión, profundidad y persistencia de dicha maldad. Allí dice: ‘…que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.’2 La palabra ‘mucha’ indica cantidad, ‘todo’ indica extensión, ‘designio’ indica profundidad y ‘de continuo’ indica persistencia. Y la raíz de todo ello procedía del corazón y sus pensamientos, que era la máquina generadora de aquella acumulación de maldad. He aquí el oscuro cuadro moral de aquel mundo.

Una de las características que describe la condición del mundo que pereció por el diluvio es la maldad que había en el mismo. Cuando el libro de Génesis narra esas condiciones hay cuatro expresiones que dan idea de la cantidad, extensión, profundidad y persistencia de dicha maldad

Pero esa maldad, alojada en el corazón de aquella generación, se manifestó en violencia, que es la palabra que aparece poco después por vez primera3 en la Biblia. En realidad la violencia ya había hecho acto de presencia en los albores de la humanidad, cuando Caín mató a Abel y también cuando uno de sus descendientes amenazó con devolver multiplicado el daño recibido4. Pero lo que hace la diferencia entre esos casos aislados y lo que pasó con la generación del diluvio, es que ese tipo de crueldad saturó la tierra, de manera que era cotidiana y común a todos. Y así fue como lo que comenzó siendo maldad desmedida se convirtió en violencia inusitada, pues hay una relación de causa y efecto entre maldad y crueldad.

La condición de aquel mundo de odio se hizo odiosa en sí misma, hasta el punto de ser insoportable para el Creador, que al ver la degradación reinante se arrepintió de haber hecho a su criatura5. Este es uno de esos pasajes que han puesto en aprietos a los estudiosos de la Biblia, al atribuir a Dios una actitud humana que denota cambio, como es el arrepentimiento. Pero es simplemente una manera entendible de subrayar su profundo rechazo hacia lo que estaba pasando.

El auténtico arrepentimiento que debía haberse efectuado y no sucedió es el de aquella generación, que, desechando la paciencia de Dios y la predicación de Noé, cometió suicidio, siendo enteramente responsable de su propia ruina.

Se puede decir que antes de que hubiera un diluvio de aguas sobre la tierra, hubo otro diluvio de perversidad y violencia que la inundó, siendo éste el origen de aquél. Y así fue cómo, por vez primera, hubo un juicio destructor por parte de Dios sobre toda una generación, que había hecho del odio su divertimento. Todo un aviso solemne para nuestra generación, de mensajes digitales cargados de odio, que camina a paso firme en la misma dirección.

1 Lucas 6:45
2 Génesis 6:5
3 Génesis 6:11
4 Génesis 4:23-24
5 Génesis 6:6

Grabado: El diluvio, por Gustave Doré

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