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Descifrando enigma
Cristian Bodnari (30-08-2015)
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Descifrando enigma

Título originalThe Imitation Game

Dirigido porMorten Tyldum

Año del estreno: 2014

Protagonizado porBenedict CumberbatchKeira KnightleyMark StrongCharles DanceMatthew GoodeMatthew BeardAllen LeechTuppence MiddletonRory KinnearTom Goodman-HillHannah FlynnSteven WaddingtonAlex LawtherJack BannonJames NorthcoteAncuta BreabanVictoria Wicks

"Pienso que a veces la persona que nadie imagina capaz de nada, es la persona que es capaz de hacer cosas que nadie imagina".

Esta es una de las frases claves de una película basada sobre hechos reales ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial en Inglaterra. Probablemente no sea esta la frase clave comúnmente aceptada por los críticos de cine, pero para mi punto de vista sí. No soy crítico cinematográfico.

El hecho histórico que defiende el largometraje se centra sobre un momento clave y muy importante de la Segunda Guerra Mundial. Los aliados estaban perdiendo la guerra y uno de los factores de gran relevancia que jugaba en contra de ellos era la capacidad de los alemanes de comunicarse bajo un sofisticado sistema que les permitía atacar por sorpresa en cualquier punto sin ser interceptados y causando grandes pérdidas, en este caso para los ingleses.

La película va fluctuando, combinando y presentando la historia de Alan Turing, interpretado por Benedict Cumberbatch, en dos dimensiones: por un lado el pasado, que describe la infancia solitaria al lado de la única persona que le entendía, Christopher, un compañero de estudios, confidente e impulsor de su brillante pasión por las matemáticas dentro del hecho histórico en sí; y por otro lado el presente, en el cual se presenta al protagonista en un interrogatorio policial y el final de su vida prácticamente caracterizada por el apagado de luces de la habitación en la cual estaba su gran "amor y pasión", Christopher, en donde él mismo se desvanece.

La pasión por las matemáticas y la encriptación le lleva a Alan Turing a introducirse en un programa del gobierno inglés para descifrar a ENIGMA: la maquina a través de la cual se comunicaban los alemanes.

Alan Turing, personaje raro, arrogante e insufrible. Sólo su capacidad intelectual y su intuición le sostuvieron al frente de un grupo de brillantes personajes construyendo y desatorando su máquina sobrellamada CHRISTOPHER. Y, como suele ocurrir, después de reiterados fracasos en una noche de distensión, este grupo de personas comandadas por el brillante Alan Turing descifraron el ENIGMA alemán y con ello, como lo estiman los expertos, acortaron la 2 guerra unos dos años, salvando así varios millones de vidas humanas.

Este descubrimiento se mantuvo en secreto durante varias décadas, y finalmente, en el siglo XXI, los ingleses reconocieron la importancia del trabajo de Alan Turing y sus logros, considerándolo incluso el padre del actual y moderno ordenador.

Desde luego que fueron grandes secretos celosamente guardados por Alan y por el gobierno inglés, pero uno de los secretos más personales de Alan sobresale en el transcurso de la película: Alan es homosexual. Se declara como tal aunque estuvo prometido con su estrecha colaboradora (cosa que hizo solamente para salvar el programa ENIGMA como declaró más tarde a su prometida, desde luego después de resolverlo). Este personaje fue condenado al final por las autoridades precisamente por ser homosexual y se sometió a un programa de castración química.

Supuestamente, al final, Alan Turing tomo la decisión de suicidarse, y así acabó uno de los prodigios matemáticos ingleses.

Podríamos calificar el largometraje de drama, que es lo que es, dentro de un contexto histórico. Pero entre las líneas de este guión podría entreverse, desde mi punto de vista, una crítica amarga al puritanismo inglés y la manera en la que se trataban a este tipo de personas en aquellos tiempos. El otro extremo es el indulto concedido por la Reina de Inglaterra en el año 2013 a Alan Turing, de ahí que se rodará después la película. En la Inglaterra de los años 50, la homosexualidad se consideraba una ofensa criminal penalmente perseguida. En el siglo XXI se ha producido un cambio totalmente radical, los perseguidos penalmente son, y aun serán más, los que defiendan el estandarte de la moralidad establecido por la ley moral y natural que fue dado para el ser humano.

No estoy de acuerdo en criminalizar a un homosexual en su intimidad. Igualmente es inmoral. ¿Pero por qué no le puedo mostrar mi amor hacia su alma estando en desacuerdo con su condición sexual?, ¿por qué a eso se le llama intolerancia? Pienso que de la misma manera que se procedió mal entonces con Alan Turing criminalizándolo en vez de amarle y se perdió un gran hombre y un alma, igualmente podría pasar hoy día. Intelectuales, personas superdotadas que podrían aportar mucho a nuestra sociedad, que por el hecho mismo de no aceptar el pensamiento establecido se verán apartados y olvidados.

"Pienso que a veces la persona que nadie imagina capaz de nada, es la persona que es capaz de hacer cosas que nadie imagina", desde luego que esto pasa a veces, y es cierto, pero nada pasa al azar. La frase dicha hacia el final de la película: "no soy Dios, pero Dios no hizo que ganáramos esta guerra, sino nosotros", es bastante desafortunada y desafiante, reflejo de la sociedad en la cual vivimos. Creo firmemente que la prodigiosa mente de Alan Turing fue el vehículo a través del cual Dios hizo que los aliados acortaran la guerra y al final la ganaran. ¿Cuál es el correcto proceder para no caer en los extremos de esta cuestión de la homosexualidad? Difícil pregunta. Diríamos amor. Dios es amor. Debemos ser inclusivos y tolerantes, pero Dios a la vez que amoroso es justo y no tolera la iniquidad. A este personaje en cierta medida le compadezco. Principalmente por cómo es presentado en la película. Aparece como víctima, incomprendido y maltratado. Su arrogancia e inteligencia se ven eclipsadas precisamente por ese rostro pálido de ojos inseguros y asustados. Es víctima, y no le defiendo ni le acuso, al igual que toda la humanidad es víctima de su propio pecado. Cada uno somos esclavos de lo que nos domina. La postura no es el rechazo ni la discriminación, tampoco es abdicar frente a la mayoría, pues la mayoría no por serlo tiene la razón. Generalmente no. La postura es firmeza frente a la fluctuante sociedad, y amor frente al rechazo. ¿Quién sabe qué hubiera pasado si las autoridades inglesas de los tiempos de Alan Turing, en vez de condena, le hubieran administrado amor y firmeza? Suposiciones humanas. Nada pasa sin tener sentido, ni siquiera su dramática y triste historia.

Fotografía: Cartel de la película The Imitation Game

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