en la web en la Biblia
 
           
El cuarto poder
Wenceslao Calvo (17-09-2014)
Guardar como Pdf Guardar como Pdf
Imprimir Imprimir
Enviar este enlace por e-mail a un amigo Enviar este enlace por e-mail a un amigo
Ver más Artículos sobre cine Ver más Artículos sobre cine
 

El cuarto poder

Título originalDeadline - U.S.A.

Dirigido porRichard Brooks

Año del estreno: 1952

Protagonizado porHumphrey BogartEthel BarrymoreKim HunterEd BegleyWarren StevensPaul StewartMartin GabelJoe De SantisJoyce MackenzieAudrey ChristieFay BakerJim Backus

En 1952 se estrenó la película titulada Deadline USA, dirigida por Richard Brooks, que en España llevó el título de El cuarto poder, protagonizada por Humphrey Bogart en el papel de editor del periódico The Day. La prensa es un tema recurrente en el cine, siendo uno de los ejemplos más famosos el protagonizado por Robert Redford y Dustin Hoffman en Todos los hombres del presidente, quienes interpretaron a los periodistas del Washington Post que sacaron a la luz las maquinaciones ocultas del presidente Richard Nixon.

Bogart en El cuarto poder es Ed Hutcheson, íntegro profesional que lleva los principios de la verdad y la justicia hasta sus últimas consecuencias, por lo cual no dudará en enfrentarse a uno de los poderes fácticos que campan a sus anchas en Nueva York, representado en el personaje de un jefe mafioso de la ciudad. Todos los intentos por parte de éste para sobornar, amedrentar y hacer callar al periodista se estrellarán ante una resolución que raya en el heroísmo, agrandada porque el periódico que dirige está abocado al cierre, ante su compra inminente por otro de la competencia que no sigue esa línea de intrépida rectitud. El último día de existencia de The Day, de ahí el título original Deadline, esto es, fecha tope, Hutcheson, que ha arriesgado su vida por hacerlo, publica las pruebas irrefutables que acusan al mafioso, lo que supondrá el fin de su carrera delictiva.

El cuarto poder es todo un canto a los sagrados principios del periodismo, esto es, la independencia y la libertad de expresión, magnificados por la lucha en pro de la justicia y la verdad, algo que John Ford también tratará en El hombre que mató a Liberty Valance, al dar vida al editor del periódico que interpreta Edmond O'Brien, quien muere a manos del cuatrero por atreverse a publicar lo que éste no quiere que se difunda.

Hay una buena dosis de romanticismo en los casos reflejados en estos filmes, al ser una lucha desigual entre dos partes en las que una lleva todas las de perder, aunque para mantener a toda costa los principios, mediante el coraje y el sacrificio, ha de pagar un alto precio por ello. En el mundo que vivimos sigue siendo necesario que haya héroes que luchen por causas perdidas, pero que son justas, pues de lo contrario la iniquidad acabará siendo hegemónica.

Una de esas causas justas perdidas es la lucha a favor de los no nacidos. Involucrarse en ella resulta arriesgado, al tener que confrontar a una de las ideologías más poderosas que hay en la actualidad, la del feminismo extremista, la cual cuenta con fuertes sustentadores en el poder y en los medios de comunicación. La causa de los no nacidos es justa en sí misma, al tratarse de un derecho fundamental, como es la vida, de seres humanos que no son culpables de nada, salvo de ser un incordio y una molestia no deseada. En tiempos de voraz materialismo, como los que vivimos, su causa, razonable, es objeto de cálculo e interés electoralista, pues no conviene complicar las cosas más al poder, que ya las tiene bastante complicadas. Es mejor centrarse en la economía y en la solución de otros problemas políticos, que sí dan rédito en las urnas, y no en uno que puede hacer peligrar la permanencia en el poder el año que viene, que es de elecciones. Poniendo en la balanza los pros y los contras es mejor ser pragmático y no arriesgarse por una causa perdida, aunque sea justa.

Otra de las causas justas perdidas es la del matrimonio exclusivamente entre hombre y mujer. Si la del no nacido se valora, aunque finalmente se sacrifica por parte del poder para mantenerse en el mismo, ésta otra se ignora totalmente, como si nada hubiera ocurrido cuando se trastocó el orden por el que la humanidad entera se ha regido desde el principio de los tiempos. ¿Para qué complicarnos la vida, si ello nos va a costar tener que enfrentarnos a otra poderosa ideología, la gay, que cuenta con amplios respaldos en las altas esferas de la política y también en los medios de comunicación? El miedo a caer en desgracia ante quienes ahora mismo manejan los hilos de decisión e influencia es tan grande, que se está dispuesto incluso a renegar de las nociones más elementales que han hecho posible la existencia y preservación de la humanidad. Los gobernantes actuales en España no quieren pasar a la Historia con el baldón de ser quienes bajo cuyo mandato se produjo la división de la nación. Pero no les importa nada pasar a la Historia como los que no movieron un dedo para restaurar la naturaleza del matrimonio, naturaleza que el gobierno anterior trastornó. Tal vez porque en esa pasividad no están solos, al estar acompañados por otros gobernantes en otras naciones.

Hay una pregunta que alguien se hizo 3.000 años atrás: "Si fueren destruidos los fundamentos ¿Qué ha de hacer el justo?"1 No es una pregunta ociosa ni obsoleta. Tiene toda la pertinencia y actualidad, porque las causas justas son de fundamentos. Pero ¿a quién ir? ¿quién dará la cara por ellas? El mismo pasaje inmediatamente responde, haciéndolo taxativamente: "El Señor está en su santo templo."2 Él es el garante que las vindicará, aunque nadie más lo haga, lo cual significa que, en última instancia, las causas justas no están perdidas.

1 Salmo 11:3
2 Salmo 11:4

Cartel de cine de "El cuarto poder"

© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo
Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo c/ Villacarlos, 14 28032 - Madrid
info@iglesiapueblonuevo.es - Horario de culto: Domingo 11 horas
Inscrita en el Ministerio de Justicia con el número 015638