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Cristian Bodnari (27-05-2014)
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Con fuerza se mueven las olas
Cantándote himnos solemnes
con gratitud y sin demoras
terminan su viaje indemnes.

¿Indemnes?, ¡sí, siguen vivas!,
onduladas, brillando sus crestas,
su final es el principio que activa
nuevas notas, nutriendo orquestas.

Los mares alaban Tu nombre,
la orilla lo abraza amable,
y de pie frente a él veo un hombre
escrutando la luz variable.

Sintiéndose como la huella
que sus pies en arena estampa,
borradas por la suave marea
que sube y extiende su trampa.

La grandeza de tan bella obra
encoge su alma asustada
serenando su voz que recobra
el pulso vital abnegada.

Ansioso recoge las redes
esperando la fiel recompensa,
abrazando la luz que transgrede
dejando atrás niebla densa.

La resulta de hecho sorprende
y siempre se muestra serena,
el fracaso hundirte pretende,
y el éxito arrastra cadena.

Alegando excusas corrientes,
simplemente lavando la cara,
encubriendo verdades latentes
con acordes de una vieja cigarra.

¿Quién soy yo rodeado de olas?
¿Quién rellena las redes vacías?
¿Quién enciende la estrella que brilla
guiándome con su aureola?

Y al mirar el inmenso horizonte
que cubre la faz de la tierra,
escalofríos cual fiel polizonte
recorren su cuerpo de cera.

Sintiéndose como un punto
rodeado de miles de versos,
despojado de cualquier conjunto
que engaña los ojos dispersos.

Desnudo, sin nada se sienta
en el suelo del viejo velero,
sujetando el remo lamenta
ignorar el veraz derrotero.

Susurrando las olas despiertan
su mente aletargada,
de pronto se abre la puerta
refrescando el alma cansada.

- Si el viento escucha Tu mando
empujando mi vela hacia el puerto
¿por qué a mi remo demando
que busque un rumbo incierto?

Detrás del sol que deslumbra
más allá de inmensos confines,
Tu poder y Tu nombre retumba,
“Creador” es como Te defines.

Abatida se mueve errante
el reflejo de una silueta,
en su mente resuena constante:
“soy sólo una simple veleta”.

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