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El discípulo
Chad Reeser (05-05-2014)
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El discípulo

Título originalEl discípulo

Dirigido porEmilio Ruiz Barrachina

Año del estreno: 2010

Protagonizado porJoel WestRuth GabrielMarisa BerensonJuanjo PuigcorbéHoyt RichardsJorge BossoChris GillingGiovanni BossoCiro MiróMiguel Oyarzun

En las últimas décadas, a algunos directores en Hollywood les ha interesado mostrar la vida y la muerte de Jesús en la gran pantalla. Lo más reciente ha sido Hijo de Dios, la película que es una adaptación de la miniserie que se llama la Biblia. Pero en la última década, la más controvertida de estas películas a gran escala ha sido la proyección de La Pasión de Cristo, dirigida por Mel Gibson que se estrenó con el mismo título en el año 2004. Se generó más polémica de la que los críticos habían predicho. Y cuando se estrenó y tuvo enorme éxito surgieron cientos de debates en las instituciones y universidades por parte de los catedráticos, sacerdotes, y líderes religiosos en cuanto a la historicidad de la representación de Cristo. Se preguntaban sobre los detalles de la película, ¿Realmente se volvieron gruesas gotas de sangre en la frente de Jesús mientras oraba en Getsemaní? ¿La crucifixión de Jesús era tan brutal en la época romana como Gibson lo divulgó? Etc. En mi país, (los EEUU), preguntas como estas, y las discusiones, fueron interminables en el año de su rodaje.

Personalmente, creo que muchas de las interpretaciones de la vida de Jesús que han salido en las últimas décadas reflejan más las perspectivas de sus guionistas que la misión o vida de Jesucristo en sí misma. Me parece que la película de Mel Gibson no es una excepción, aunque me da ánimo que varios aspectos del proyecto concuerden con la evidencia histórica y bíblica, por lo menos como yo la veo.

Todo el mundo sabe que, hasta cierto punto, los guionistas y directores que intentan interpretar la historia reflejan los valores de su propia ideología y cultura. Y el hecho de que no sea español y que viva aquí hace que me interese la cultura española. Así que tenía mucha curiosidad el otro día cuando me encontré con un trailer de otra película que interpreta la vida y la muerte de Jesús. Ésta, se llama El Discípulo. Me fascinaba enterarme de que su director, y posiblemente más importante, su colaborador en cuanto a la supuesta historicidad de la película, eran españoles. De hecho, el colaborador era Antonio Piñero: el catedrático de Filología Neotestamentaria de la Universidad Complutense de Madrid. Había oído que posiblemente el profesor Piñero fuera la autoridad más respetada en el mundo académico de España en cuestiones neotestamentarias. Así que escuché con mucho interés algunas entrevistas con el director Emilio Ruiz Barrachina y el señor Piñero sobre la película. Después, me puse a ver la película en su totalidad.

Podría hacer varias observaciones sobre el contenido de la película. Pero debido a las limitaciones de este artículo, solamente voy a compartir tres observaciones que he sacado de las entrevistas y artículos online que el señor Barrachina y el señor Piñero dieron.

Primero, me parece que Antonio Piñero es sincero cuando dice que tiene interés en dialogar sobre opiniones de la historicidad de los evangelios. Su respuesta cortés a las crítica de Juan Orellana de la conferencia episcopal demuestra que este es el caso. Es cierto que está plenamente convencido de su propia postura, pero sinceramente creo que quiere dialogar. Quería ofrecer esta película como una especie de punto de partida para dialogar acerca de las fuentes de la vida y el ministerio de Jesús.

Segundo, Antonio Piñero y Emilio Ruiz Barrachina distinguen frecuentemente entre la ideología de los que creen en la inspiración de los evangelios y el "paciente investigación crítica”. La primera se basa en la pura teología y las tradiciones de la fe cristiana. Desde su punto de vista, las tradiciones surgieron décadas después de la muerte de Jesús, basándose muy poco en lo que realmente ocurrió. Para ellos, la primera postura no tiene sitio en discusiones serias acerca de la historicidad de los evangelios, mientras que la segunda tiene que ser el enfoque principal. De hecho, la segunda representa la investigación "pura y dura." Es decir, al escuchar su posición, parece que o eres un verdadero investigador o eres un cristiano. Si eres cristiano, parece que no es posible investigar sin prejuicios, mientras que la ideología menos influenciada por el dogma de la iglesia está libre de prejuicios, sensacionalismo, y mitos. En las entrevistas que he visto, Antonio Piñero insiste en que existe una gran diferencia entre los eruditos serios y los que se quedan ciegos a su propia ideología cristiana.

Tercero, Antonio Piñero da por hecho que los evangelios son unas expresiones de la comunidad de fe y no de los restos del Jesús histórico. Su propio método (la investigación pura y dura) tiene que seguir unas pautas. Por ejemplo, debe expugnar lo poco creíble que quede de estos evangelios para analizar la verdadera historia. Para él, la mayor parte de los evangelios está tan saturada del dogma Paulina y del sensacionalismo que no nos sirve. El buen investigador actúa como cirujano delante los grandes bultos del sensacionalismo que invaden los documentos del Nuevo Testamento.

La metodología de Piñero no es nueva; tiene raíces en las obras de eruditos de siglo dieciocho como Hermann Samuel Reimarus o David Friedrich Strauss. Sobre todo, en aquella época que se denominaba la primera búsqueda del Jesús histórico, estos autores decían que los evangelios eran libros que reflejaban la teología y la fe de comunidades décadas después de la crucifixión de Jesús, sin casi ningún valor histórico. En el siglo diecinueve, un hombre que se llamaba Albert Schweitzer estaba muy intrincado en esta forma pensar. Aunque tenía algunas interpretaciones distintas al escepticismo de Reimarus y Strauss, al final creía en la necesidad de separar el Jesús de fe del Jesús de la historia. Después de Schweitzer, muchos eruditos seguían afirmando la desconfianza de Reimarus, Schweitzer, y Strauss, como por ejemplo el famoso intérprete Rudolf Bultmann. Para ellos, en los evangelios hay muy pocos datos históricos. Puede que me equivoque, pero cuando alguien escucha las entrevistas de Piñero, parece que se deja llevar mucho por estos teólogos de esta primera búsqueda.

Pero ¿es este método de Piñero, basado en el naturalismo de la primer búsqueda del Jesús histórico, el único que se merece el respecto de los historiadores? ¿Es esta investigación, basada en una filosofía del escepticismo, la única indagación "pura y dura," como decía el señor Piñero una y otra vez en sus entrevistas o artículos?

En los últimos 65 años en mundo académico del Nuevo Testamento, ha habido dos búsquedas más del Jesús histórico. La segunda búsqueda inició en los años 50 e incluía los alumnos de Bultmann, los cuales estaban frustrados por la posición extremista y agnóstica de su profesor. Como consecuencia, enfatizaban el uso de nuevas herramientas como el análisis crítico de las fuentes o de la tradición para descubrir el Jesús histórico. Curiosamente, para la mayoría de los eruditos, con estas herramientas, Jesús se parecía un poco más al Jesús de la Biblia. Después, en las últimas décadas, ha surgido una tercera búsqueda, con cientos de eruditos que reconocen las similitudes entre el transfondo del judaísmo y el ministerio de Jesús que se encuentra en los sinópticos. Como consecuencia, muchos hacen aún más conexiones entre el Jesús de fe y el Jesús de la historia. Es más, para muchos, se puede leer los evangelios como documentos fiables y verosímiles porque encajan perfectamente en el entorno del Palestina del siglo I. Los individuos con esta perspectiva incluyen eruditos ingleses y americanos como N. T. Wright, Peter Stuhlmacher, Martin Hengel, Richard Hayes, James Dunn, Craig Blomberg, Craig Evans, Ben Witherington, o Darrell Bock. Tienen una confesión cristiana, pero demuestran por sus numerosos libros que hay vínculos fuertes entre Jesús, sus discípulos, y las primeras comunidades de la fe cristiana. Es verdad que discrepan con la ideología del naturalismo. Sin embargo, para ellos, lo más importante no es su polémica contra otras ideologías, sino cómo siguen una metodología lógica y eficaz. Dado que todo el mundo acepta la historicidad de la entrada de Jesús en Jerusalén, su juicio ante Pilato, su muerte como "el rey de los judíos," y la enorme expansión del cristianismo unos 30 años después de su muerte, estos investigadores se preguntan tal y como Antonio Piñero, ¿cómo conectamos los puntos? Es más, en sus propios países, no son excluidos de conversaciones sobre la historicidad de los evangelios simplemente por su confesión. Por el contrario, reciben mucho respeto y participan en las sociedades internacionales de la literatura bíblica.

Para mí, lo más desconcertante de las entrevistas de Antonio Piñero y Emilio Ruiz Barrachina en la promoción de la película el Discípulo fue las referencias peyorativas y repetidas hacia la ideología cristiana. El lema era que "todas mis críticas serán ideológicas." Cuando el señor Piñero promovía El Discípulo, daba la sensación de que la única filosofía que cuenta para el mundo académico es el naturalismo de la primera búsqueda del Jesús histórico. Parece que la investigación "pura y dura" es igual a la investigación deísta o agnóstica de Reimarus o el agnosticismo de Bultmann.1

Tengo que decir que solamente he leído un poco los libros de Antonio Piñero, y me parece que, de lo poco que conozco, es un escritor muy escéptico, pero interesante. En sus libros, trata de explicar las razones por las ha extraído sus propias conclusiones. También, para ser justo, hay que considerar que en una entrevista, solamente se dispone de cinco minutos para explicar lo que realmente requiere una serie de lecturas.

Dicho esto, si un español cristiano estuviera interesado en conocer mejor las cuestiones neotestamentarias en la universidad de Complutense de Madrid, me da pena reconocerlo, pero parece que tendría dificultades para participar en diálogos de saberes entre una variedad de ideologías (ateo, agnóstico, cristiano, etc.) acerca del Jesús histórico, solamente por no utilizar la investigación supuestamente "pura y dura." Espero que en España esta mentalidad no esté muy extendida, y que no se generalice solamente a base de una ideología del escepticismo. Ojalá en España lo que realmente define una investigación "pura y dura" sea la metodología, el proceso de la investigación, los argumentos, y no las presuposiciones del naturalismo.

1 Bultmann confesaba una fe luterana pero era básicamente agnóstico en cuanto a la historicidad de los evangelios.

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