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Los miserables
Chad Reeser (29-05-2013)
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Los miserables

Título originalLes Misérables

Dirigido porTom Hooper

Año del estreno: 2012

Protagonizado porHugh JackmanRussell CroweEddie RedmayneAnne HathawayAmanda SeyfriedSamantha BarksHelena Bonham CarterSacha Baron CohenAaron TveitIsabelle AllenDaniel HuttlestoneColm WilkinsonNatalya WallaceMichael JibsonBertie CarvelTim DownieMarc PickeringPatrick GodfreyKillian DonnellyFra FeeGabriel VickGeorge BlagdenAlistair BrammerCharlotte Hope

El predicador Luis Palau cuenta una historia especialmente llamativa acerca de Napoleón que ayuda a definir la misericordia de Dios. Una mujer se le acercó para pedirle que perdonara la vida de su hijo. El emperador respondió que el joven había incumplido la ley, que había cometido un delito que merecía la pena de muerte. La respuesta de la mujer fue clara y concisa, "No estoy pidiendo justicia sino misericordia."

Quedándose bastante sorprendido, Napoleón replicó con ironía, “Pero su hijo no merece misericordia”.

La mujer contestó desesperadamente, "No sería misericordia si no hubiera sido condenado a la pena de muerte, así que vuelvo a decir, estoy pidiendo que tenga misericordia." Y entonces, el tirano sintió compasión en aquel instante y lo perdonó.

Sea verídica o no, creo que esta anécdota pone de manifiesto la misericordia perfectamente. Como Napoleón tuvo la autoridad de perdonar la vida de aquel chico, la Biblia declara abiertamente que "Dios está en los cielos, y hace lo que le place (Salmos 115:3). También Dios mismo dice que "tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión" (Éxodo 33:19). Es decir, Dios tiene la capacidad y la tendencia a demostrar misericordia en este mundo quebrantado y derribado.

Pero ¿quiénes son los que disfrutan de la misericordia de Dios? ¿Todo el mundo recibe esta misericordia a menos que sea un asesino o un mentiroso, o solamente algunos? Aunque nos gustaría imaginarnos que todos y cada uno recibirán una manifestación completa de la misericordia de Dios, la Biblia aclara que no es así.

En su novela clásica Les Miserábles, Victor Hugo trató justamente de esta cuestión. De hecho, desarrolló y analizó las características de individuos que abren su corazones para aceptar la misericordia de Dios, y los que no lo hacen. Afortunadamente, la película Les Miserábles que se estrenó en 2012 en los EEUU siguió el guión de la obra de teatro escrito por Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg, así que concuerda con el tema principal que Victor Hugo quiso destacar en su novela.

Si tuviéramos que hacer un resumen de la película y la novela, lo dividiríamos en tres partes: el derramamiento de la misericordia de Dios, las dos respuestas a esta misericordia, y las consecuencias de estas dos respuestas.

Primeramente, la novela introdujo la misericordia de Dios que derramó sobre dos individuos. El primer personaje era el protagonista de la historia y se llamaba Jean Valjean. Durante el siglo XIX en Paris, una época en la que el caos reinaba, Valjean fue encarcelado por haber robado un trozo de pan con el que quería alimentar a su familia. Después de dos intentos de escapar y 19 años de sufrimiento, las dificultades lo endurecieron. Al final, se marchó de su celda ilegalmente.

Mientras vemos la versión más reciente de 2012, sentimos que a veces tanta injusticia puede transformar cualquier inocencia que nos quede y hacernos la vida amarga. De pronto, el más honroso y sensato hombre se puede convertir en un monstruo, y esto es lo que pasó a Jean Valjean después de estos 20 años.

Pero lo que más tarde sucedió para cambiarle provenía de la misericordia de Dios. Al escapar de la cárcel, por casualidad Valjean se refugió de la lluvia en la casa de un obispo que se llamaba Myeriel. Durante la noche, Valjean, un hombre desilusionado y desesperado, se llevó la plata del obispo. Pero, al cabo de poco tiempo, lo detuvieron los agentes de la policía, los cuales rápidamente lo llevaron ante Myeriel para que reconociera y condenara al ladrón. Pero esta vez, en lugar de la justicia rígida, la misericordia de Dios se enfrentó a Valjean con la reacción del obispo, quien perdonó a Valjean, diciendo a los agentes que la plata había sido un regalo. Luego, dijo a Valjean en privado, "por la pasión y la sangre, Dios te ha resucitado de las tinieblas."

El otro hombre que experimenta la gracia y misericordia de Dios es el antagonista, y se llamaba Javert. En la historia, se encargaba de la camisería en el pueblo en el que vive Jean Valjean. Javert demanda justicia al cien por cien, sin excepciones; nunca permite el perdón de ningún alma. Para él, hay que descubrir y castigar a los delincuentes a toda costa, y cuanto antes, mejor. Durante la mayor parte del tiempo, le da la sensación de que Valjean es el fugitivo que había escapado de la prisión e intenta pillarlo con las manos en la masa. La ironía es que mientras se desenvuelve el drama y pasa el tiempo, Valjean tiene la oportunidad de vengarse y eliminar a Javert. De hecho, nadie lo hubiera sabido y Valjean no hubiera sufrido ninguna consecuencia si hubiera acabado con su adversario. Sin embargo, en lugar de la justicia rígida, Valjean le perdonó sus pecados y lo liberó.

Como decía antes, la reacción de estos dos personajes ante la misericordia de Dios nos da la segunda clave de la trama. En este caso, no podrían ser dos respuestas tan diferentes. Delante del obispo, Valjean se acercó a Dios en una escena y clamó ante su Creador, "estoy extendiéndome pero me caigo. La noche está cayendo mientras estoy mirando fijamente la realidad de mis pecados." En otras palabras, tiene el corazón quebrantado y reconoce su pecaminosidad. Está muy necesitado y se entera de ello. Como consecuencia, se arrepiente y acepta la gracia de Dios.

Por el contrario, Javert, después de experimentar la misericordia de Dios por la liberación por parte de su enemigo Valjean, se confundió y al final se enojó, diciendo, "el mundo que he conocido está oscuro. ¿Es este hombre del cielo y del infierno? ¿No se da cuenta de que por haberme regalado mi vida, me ha matado de todas formas?" En otras palabras, al afrontar su propio pecado y necesidad, preferiría suicidarse a reconocerlo todo. Y efectivamente, se suicidó, saltando a un río desde un puente.

Para Victor Hugo y estos personajes, las consecuencias de tales decisiones son obvias: o aceptas la realidad de tus pecados delante de Dios y quedas liberado o lo niegas e intentas vivir en una realidad alternativa. Y si esta realidad alternativa no es posible, en los casos extremos, no hay mucho más remedio que abandonar la razón o suicidarse. Obviamente, Javert se enfrentó profundamente consigo mismo tanto que una realidad alternativa no era posible, pero de todos modos no quería aceptar sus propios pecados. En lugar de procurar una salida que hubiera requerido un encuentro con Dios, tenía el corazón duro y se quitó la vida.

Al final, aunque el mundo lo había tratado mal, Valjean se niega a echar la culpa a sus circunstancias, a la maldad de su sociedad, o a Dios. Por el contrario, tiene un auténtico encuentro con un Dios de amor y se arrepiente de sus propios pecados. Jean Valjean se fija en la verdad acerca de si mismo y sus debilidades, y esta verdad lo hace libre. A lo largo de la película, la gracia de Dios hace que Valjean sea un auténtico santo, el cual considera los intereses de los demás como más importantes que los suyos. Por el contrario, aunque Javert se fija en la misericordia de Dios, al final la rechaza y se muere más egoísta de lo que era al principio.

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